Extracto del artículo publicado en DiarioSur el 28/09/2008:
Aunque a medida que se cumplen años crecen las probabilidades de sufrir un ataque al corazón, los cardiólogos alertan de que hay un aumento de infartos en personas de cuarenta años o incluso más jóvenes. El consumo de cocaína, tener una predisposición genética, el estrés y llevar un estilo de vida poco saludable son causas que adelantan la aparición de un fallo cardiaco de ese tipo, explicó a este periódico el jefe del servicio de cardiología del Hospital Clínico Universitario y presidente de la Fundación Española del Corazón, Eduardo de Teresa.
Los adictos a la cocaína se enfrentan a una mayor probabilidad de padecer un infarto agudo de miocardio. Y es que esta droga favorece la formación de aneurismas de las arterias coronarias, hecho que, a su vez, es un factor que contribuye al desarrollo del infarto. Está demostrado el grave peligro de la cocaína para la salud del corazón, manifestó el doctor De Teresa.
Personas que tienen un relativo bajo riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular multiplican hasta por 24 veces el peligro de padecer un problema cardiaco en la hora posterior al consumo de la droga, en dosis de 200 a 2.000 miligramos, independientemente de cuál se la vía por la que toman el estupefaciente. Además, el abuso de cocaína por tiempo prolongado produce hipertrofia del ventrículo izquierdo y una disfunción sistólica.