Archive for category Alcohol

Renuncia a su cargo el concejal de San Roque que esquivó un control de alcoholemia

Fuente: http://www.lavanguardia.com/local/agencias/20111121/54239173321/renuncia-a-su-cargo-el-concejal-de-san-roque-que-esquivo-un-control-de-alcoholemia.html

El concejal del PSOE en el Ayuntamiento de San Roque (Cádiz) Carlos Bezares renunciará a sus competencias y a su acta de edil en un pleno que se celebrará el próximo jueves. El motivo es la condena que ha sufrido, hace unos días, tras negarse a parar su vehículo en un control de alcoholemia que estaba realizando la Policía Local en una barriada del municipio.

Según un comunicado oficial del Consistorio, la renuncia del dirigente socialista es uno de los puntos que se contemplan en el orden del día de la sesión. En los últimos días varios partidos, tanto de la oposición (PP) como del equipo de gobierno (PA y PIVG) habían pedido el cese del concejal, en el caso de los populares, y los socios de gobierno entendían que la situación era “incómoda”.

Finalmente, y tras varias reuniones entre el implicado, su compañeros de partido y también del gobierno local, el jueves se hará efectiva su marcha. Bezares era responsable del área de Turismo y cinco meses después de su toma de posesión deja el cargo para no provocar una crisis interna en el PSOE y en la institución local.

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Mezclas mortales

Dos jóvenes mueren por consumir diversas drogas en una “rave” en Getafe

J.M. Cencillo / La Vanguardia

Fuente: Ana Macpherson, La Vanguardia

La muerte de dos jóvenes en los alrededores de Getafe al día siguiente de tomar enormes cantidades de diversas drogas durante una rave es algo extraordinario. En Catalunya recuerdan dos muertes semejantes hace diez años. “Extraordinario e imposible de controlar”, aclara Joan Colom, responsable de drogodependencias del Departament de Salut. “El drama es que no hay consumo de droga sin riesgo”.

Según los datos que va recogiendo la policía, habían consumido cocaína, speed (anfetamina), alcohol y una soprendente presencia de estramonio, la vieja belladona, capaz de añadir algún viaje a la experiencia. Es probable que sufrieran un golpe de calor. Es una reacción posible: la temperatura sube mucho por un fallo de la termorregulación. Luego fallan los riñones, el hígado y, al final, el corazón. La policía está a la espera de la investigación forense.

“El éxtasis, la droga más usada en la noche y en estas celebraciones musicales, las raves,tiene dos grandes efectos”, detalla el doctor Colom. “Uno muy grave y excepcional que es ese golpe de calor; tardas quizá una hora, pero te mueres; el otro, el más frecuente, provoca crisis de ansiedad o de pánico, palpitaciones, mareos, problemas de visión y acaban en el hospital. Por suerte se recuperan bien”, señala el experto del Departament de Salut. “Por eso hace tiempo que insistimos en que las discotecas deberían tener zonas chill out”,porque ese sufrimiento se pasa con aire fresco, descansando, parando los estímulos.

Pero las mezclas son menos previsibles. No hay manera de saber qué se suma y cuál podría ser su efecto.

A los dos chicos muertos en Getafe los encontraron a cierta distancia de la fiesta (que se celebró el sábado en un edificio medio derruido, una finca abandonada de La Aldehuela en el barrio de Perales del Río de Getafe) al día siguiente. Unos paseantes se tropezaron con uno de ellos con mal aspecto, pero les dijo que lo dejaran en paz. Al volver por el mismo camino, el domingo a las seis de la tarde, ya lo encontraron muerto. A la otra víctima de las mezclas la encontraron agentes del Seprona sobre las nueve y media de la noche, a cuatro kilómetros de la fiesta. En medio de estos avisos, la policía tuvo noticia, según Europa Press, de otro joven asistente a dicha rave,ÁlvaroL. G., de 20 años. Estaba ingresado en estado grave en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Getafe. Unos amigos lo llevaron al centro sanitario al ver su situación el domingo por la mañana. Los análisis revelaron que había consumido gran cantidad de droga y estramonio y no encontraron restos de otros estupefacientes, a pesar de que sus amigos aseguraban que había tomado speed. El joven creía que en la fiesta “alguien le había echado algo en la bebida”.

Mientras, en Magaluf (Mallorca) se vende en la calle (según mostró en un reportaje de TV3) alcohol para inhalar. Tres euros la dosis. Una versión barata del oxy-shot (oxígeno con alcohol) con algún tipo de alcohol coloreado en un tubito. Podría ser alcohol de uso industrial o de farmacia, “pero inhalarlo es lo más cercano a inyectárselo en vena”, explica el doctor Colom. “Llega a toda velocidad al cerebro y producirá probablemente una embriaguez inmediata, porque el alcohol no ha pasado por el hígado”.

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Adicciones, en alza y con tratamiento

Fuente: Las Provincias

Fidel Riba Barrés*. La OMS define a la adicción como un trastorno mental que altera la conducta. Se trata de una enfermedad crónica, que no se cura pero que tiene tratamiento. En sus fases más iniciales no da síntomas que permitan detectarla, estaríamos ante lo que llamamos la fase silente de la enfermedad. Con el tiempo la misma empezará a manifestarse clínicamente.
Según la encuesta estatal sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias (ESTUDES) 1994 – 2006, los primeros contactos con los tóxicos se inician a edades tempranas, entre los 13 y los 15 años. A estas edades nos encontramos que el cerebro así como los distintos órganos, están en pleno desarrollo, con lo que empeoran las consecuencias del consumo.
Este es el caso de Mónica que ingresó en Marenostrum con 43 años para tratar su dependencia a alcohol y cocaína. Empezó consumiendo alcohol con 17 años, los fines de semana al principio, con algún porro ocasional. Los consumos fueron aumentando en frecuencia e intensidad y con 25 años consumía también cocaína. Existen unas señales de alarma que nos tienen que hacer pensar en la posibilidad de consumo como son: los cambios de conducta, el aislamiento social, estado depresivo, la fatiga, el descuido de la apariencia personal, la hostilidad, el deterioro de las relaciones con los familiares y amigos, la pérdida de interés de actividades que antes te gustaban, cambios en el ritmo de sueño.
En el caso de Mónica, las relaciones con su esposo e hijos cada vez iban a peor, fue despedida de su trabajo por las ausencias repetidas y el bajo rendimiento. Empezó a descuidar su aspecto físico, su familia y hogar. Su hijo menor de 11 años la encontró inconsciente en casa, con una herida en la cabeza, al volver de la escuela. Fue el detonante que sirvió para que Mónica pidiese ayuda.
Como enfermedad, la misma deberá ser tratada por especialistas en drogodependencias. El objetivo último del tratamiento será conseguir la abstinencia a cualquier tipo de tóxico aprendiendo a vivir bien sin consumir.
De todos los tratamientos existentes, el que mejores resultados está consiguiendo es el que combina el tratamiento farmacológico con el tratamiento psicoterapéutico a través de la terapia de grupo.
Este es el tratamiento usado en Marenostrum centro terapéutico, fundamentando en el modelo Minnesota, en el que las terapias son de tipo cognitivo conductual, utilizando la confrontación y acogida del paciente. Las mismas se complementan con terapias de manejo de contingencias y de prevención de recaídas.
La familia del paciente debe de participar en el proceso terapéutico, ya que con ello se consigue fortalecer el tratamiento. Se realizan terapias de familia y de pareja que facilita la comprensión de la enfermedad y la adquisición de una serie de habilidades y herramientas, útiles en el proceso de recuperación del enfermo.
El conocimiento cada vez mayor de la enfermedad, ha permitido ir mejorando los resultados de los tratamientos, consiguiendo en la actualidad porcentajes de abstinencia del 82% al finalizar el tratamiento.
Actualmente Mónica ha recuperado totalmente la vida familiar es feliz en su nuevo trabajo vuelve a ser la persona dinámica y comprometida que había sido. Consciente que su enfermedad es para siempre, sigue acudiendo de manera periódica a las terapias de grupo, por que sabe que esta es su medicina.
*Director médico
www.centromarenostrum.org

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El alcohol causa más estragos en la sociedad que las drogas ilegales

FUENTE: El Pais

La última palabra sobre drogas no está dicha. La única clasificación cierta y casi universal es la que las divide entre sustancias legales e ilegales. Y cada vez hay más expertos que ponen en entredicho esta división. Uno de ellos es David Nutt, ex miembro del grupo asesor sobre estupefacientes del Gobierno británico (fue despedido en octubre de 2009 tras defender sin éxito revisar la clasificación del cannabis). Y su último trabajo, que ha publicado en The Lancet, está destinado a levantar polémica. En él afirma que el alcohol es la droga más dañina, por delante de la heroína y el crack (una forma muy poco elaborada de la cocaína), si se tiene en cuenta su efecto social, en especial sobre el entorno del usuario, además del daño a la salud.

Nutt ha usado 16 indicadores para su clasificación, que van desde la mortalidad que causa una sustancia hasta el impacto económico. Una treintena de expertos los ha evaluado y les ha dado un peso relativo, de manera que una hipotética sustancia con riesgo máximo en todas las categorías sumaría una puntuación de 100. El sistema ya fue ensayado por Nutt en 2007, pero entonces solo usó nueve indicadores. Aquella clasificación daba el primer puesto a la heroína, y el quinto al alcohol. Pero en el nuevo trabajo es el alcohol el que ocupa el primer puesto.

La novedad ahora es que ha aumentado los indicadores hasta dar más peso a los factores sociales (riesgo de causar víctimas por un accidente cuando se está bajo el efecto de una sustancia, problemas de convivencia familiar, posibilidad de delinquir debido al estado de adicción) que a los personales (mortalidad, daños mentales, pérdidas personales de casa o de relaciones). Y es al introducir este nuevo sistema de medidas cuando se produce el vuelco. Este enfoque ya lo había ensayado Nutt hace tres años, pero entonces las variables sociales representaban un tercio de la puntuación final. Ahora les da el 54% del peso.

De hecho, si se toma solo el enfoque del daño para el propio usuario, el crack se considera la sustancia más peligrosa, con 37 puntos sobre 46, seguida de la heroína (34) y las metanfetaminas (32). El alcohol se queda con 26. Pero al introducir los otros factores la clasificación da un vuelco. Para Nutt y su grupo de expertos el alcohol es la sustancia que tiene más impacto social, lo que le da 46 puntos sobre 54. Esta puntuación duplica la de la heroína (21) y casi triplica la del crack (17). La cuarta sustancia que más daño social causa según este trabajo es el tabaco, que ocupa el sexto puesto en la clasificación general con 26 puntos.

Los investigadores no explican cómo asignaron los valores a cada sustancia, pero está claro que la cantidad de consumidores es un factor clave. El alcohol es, con diferencia, la sustancia más consumida en la Unión Europea, y en España. La última encuesta sobre drogas del Ministerio de Sanidad, con datos de 2007, indica que un 73% de la población lo había consumido en el último año. Y, lo que es peor, un 5,5% de la población se considera bebedor de riesgo, una categoría que se aplica a quienes toman más de cinco cervezas o dos copas de licor al día.

La nueva clasificación elaborada por Nutt también aumenta el riesgo del tabaco. En 2007, ocupaba el puesto noveno de las 20 sustancias analizadas, mientras que en 2010 está ya en el sexto. Curiosamente, estando su consumo relacionado con un importante número de muertes -más de 53.000 al año en España, véase la página 36-, en esta lista pesan más los factores sociales (el coste sanitario o el daño a otros). Ambas sustancias legales estaban, tanto en 2007 como ahora, entre las 10 más peligrosas, por delante del cannabis, el éxtasis o el LSD. Que una sustancia tenga una puntuación baja no quiere decir que no tenga riesgo, recalca, sino que este es menor (la lista sirve, sobre todo, para comparar, ya que no es un valor absoluto).

Los autores son los primeros en reconocer que hay inconsistencias entre este trabajo y el de 2007. Para empezar, las sustancias estudiadas no son las mismas, aunque coinciden 15 de 20 -cambian según las modas y la importancia que se les da-. En la de este año se ha separado la cocaína del crack, y han entrado las metanfetaminas, la mefedrona, el butano (que algunos inhalan) y las setas alucinógenas. Aun así señalan que el índice de correlación es de 0,7 sobre 1, lo que no está tan mal en un estudio cualitativo.

Además, para recalcar su validez, señalan que la correlación con un trabajo similar hecho en Holanda -y considerado una referencia mundial- es de 0,8.

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La droga es cosa de hombres

En los años sesenta un brandy se popularizó en España, afirmando que su consumo era “cosa de hombres”. Cinco décadas después, se puede afirmar que no sólo es “cosa de hombres” el consumo de alcohol, sino también el consumo de otras clases de drogas, especialmente la cocaína. Concretamente tres de cada cuatro adictos a estas sustancias son varones. Esta es una de las conclusiones de un estudio que ha realizado el Centro Terapéutico Marenostrum, de Mollet, especializado en el tratamiento de adicciones. El estudio se ha realizado a partir de los pacientes tratados entre los años 2000 y 2008. De los 1.419 pacientes, 1.056 eran hombres y sólo 363 mujeres.

LA PRINCIPAL DROGA

El estudio desvela que la principal droga en nuestro país, la que más problemas plantea, sigue siendo el alcohol, pese a que en los últimos años está de baja. Si en el 2000, el 50% de los tratados lo eran en relación a esta sustancia, en el 2008, el alcoholismo era el problema sólo de un 36% de los tratados. Por el contrario, durante estos años ha aumentado el número de personas a las cuales lo que ha deteriorado su vida pesonal o familiar ha sido el consumo de cocaína. La cocaína ha pasado del 18,5% al 33,9% de los pacientes, las benzodiacepinas han aumentado del 11,8% al 21% y el consumo de cannabis ha pasado del 8 al 14%.

El estudio de la clínica Marenostrum ha constatado que existe una diferencia en el consumo en función del sexo. Así, entre los hombres, las drogas predominantes son el alcohol y la cocaína, mientras que en las mujeres es el alcohol junto a las benzodiacepinas.

Existen además tendencias predominantes de consumo en función de las franjas de edad. La edad en que el centro terapéutico registra más ingresos está entre los 30 y 39 años, pero los adictos se sitúan en todas las franjas, desde los 19 a los 70 años. La razón del ingreso tan tardío, cuando ya se llevan varios aós de consumo, es que la drogodependencia es una enfermedad que presenta un período de latencia en el que no existen manifestaciones clínicas o si las hay son mínimas, Se tardan varios años en generarse la adicción y luego algunos más, en que la adicción, acarrea a las personas preoblemas en los ámbitos profesionales, personales, sociales.

“Y muchos de ellos – explica Fidel Riba, director médico de Marenostrum – no llegan aquí hasta que los empujan sus familias”.

La droga predominante hasta los 19 años en las mujeres es el cannabis y el alcohol, mientras que los hombres hasta esta edad, consumen drogas de síntesis, alcohol y cocaína. A partir de los 50 años, disminuye el consumo de cocaína y aumenta el alcohol. Entre los 30 y 49 años, los hombres combinan el consumo de cocaína y alcohol, mientras que las mujeres el de alcohol y sedantes.

La adicción también se relaciona en el estudio con el perfil profesional. En el caso de los hombres, el 21% de los tratados en el centro es personal directivo de empresas y administraciones públicas y otro 19% trabajadores de servicios de ámbitos como la restauración, la atención a la persona o el comercio. En el caso de las mujeres, el perfil dominante (23%) es el de las amas de casa, seguido de los técnicos profesionales (21%).

El perfil del drogodependiente, explica el director médico de Marenostrum, es cambiante con el tiempo, así que se ha detectado que los inicios del consumo “son cada vez más tempranos” y que el policonsumo ha sustituido al consumo de una sola sustancia. “El inicio del consumo – advierte el Dr. Riba – se ha situado ya en los 13 ó 14 años y eso dificulta cada vez más el tratamiento”.

No existen, por el momento, datos que señalen una relación entre la crisis económica y un incremento en el consumo de las sustancias estupefacientes. “Esto lo sabremos dentro de unos años”, señala el Dr. Riba. “Los efectos son por ahora silentes, pero la crisis podrá ser la justificación para que muchos empiecen a consumir o incrementen sus consumos”, advierte.

MÉTODO SIN SUSTITUTIVOS

Cuando los enfermos llegan a la clínica de Mollet, ya llevan varios años de consumo a sus espaldas y muchos de ellos también algunos intentos fallidos de recuperación. El tratamiento de Marenostrum dura unas 8 semanas y se caracteriza, en relación a otros, en que no se utiliza ninguna clase de medicación sustitutiva a las drogas siendo la terapia de grupo de tipo cognitivo conductual, el eje vertebral del tratamiento. Otra característica diferencial del tratamiento es la condición de expacientes que ostentan terapeutas.

“Un adicto – explica el director de Marenostrum – lo primero que tiene que asumir es que está enfermo”. Así, tras un periodo inicial de desintoxicación se empieza un proceso de deshabituación y otro posterior de rehabilitación. Finalmente, y como última fase, está su reinserción social. “La adicción a las drogas es una enfermedad crónica, con recaídas, que no se cura, pero que tiene tratamiento. El enfermo aprenderá a vivir sin drogas y a vivir bien”, explica Riba. Tras su paso por la clínica, los pacientes realizan un seguimiento con la finalidad de disminuir el riesgo de una recaída. En el transcurso de los años, la mayoría de ellos consiguen este objetivo.

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Los menores aprenden a temer las drogas

Fuente: El Pais

Baja el consumo de hachís y cocaína entre los escolares por primera vez tras 12 años de encuestas

Los adolescentes (de 14 a 18 años) son más reacios que sus predecesores en los centros escolares a consumir alcohol, tabaco, hachís o cocaína. Así, al menos, se deduce de la última Encuesta Escolar, elaborada en 2006 entre 26.454 chicos y chicas alumnos de 577 centros públicos y privados de toda España. Los datos muestran que, por primera vez desde que se hace esta encuesta, en 1994, la proporción de consumidores de hachís y cocaína baja, y que se confirma la caída del tabaco y el alcohol (las cuatro drogas más habituales).

En concreto, la proporción de estudiantes entre 14 y 18 años que había fumado hachís en los 30 días anteriores a la encuesta pasó del 25,1% al 20,1% entre 2004 y 2006 (la cifra no había sido tan baja desde 1998); los de cocaína pasaron del 3,8% al 2,3%, la menor desde 1996; la de tabaco ya está en el 14,8% (era el 21,6% en 1994) y el alcohol -la droga más consumida- ha bajado hasta el 58% (en 1994 era el 74,1%).

“No hay que ponerse optimista”, dijo ayer la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, “pero indica que vamos en el buen camino”. Menos prudente, el director de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Ignacio Calderón, mostró su “enorme satisfacción”. Ambos coincidieron en que “hay que seguir trabajando”.

El cambio no se debe a una sola medida, afirman los expertos consultados. Pero hay tres factores que Moya destaca: que cuando un chaval va a encender un porro o tomarse una raya de cocaína tiene más claro que tiene efectos perjudiciales para su salud, y no sólo a largo plazo. Moya cree que haber pasado la responsabilidad de la política contra las drogas del Ministerio del Interior al de Sanidad ha tenido un claro efecto en esta percepción. Ello, sin menospreciar las medidas policiales -como la vigilancia cerca de los lugares de ocio y los institutos- que hacen que, por primera vez, los jóvenes afirmen que les cuesta más comprar drogas. Y hay un tercer factor, en apariencia contradictorio: cada vez hay más menores en programas de deshabituación. Por eso, ahora, cuando un chaval va a tomar algo, es más fácil que conozca a otro que ya lo haya hecho y haya visto sus efectos. Ese conocimiento “actúa como un semáforo en rojo”, dice Moya.

El director de Comunicación de Proyecto Hombre, Lino Salas, que tiene entre sus 17.000 usuarios en tratamiento a 2.000 menores, añade otra clave. “Los padres -sobre todo las madres- actúan cada vez con mayor rapidez. De hecho, un tercio de los casos que recibimos no requieren tratamiento; se trata de un caso de abuso esporádico que se soluciona con atención educativa y familiar”, señala Salas.

Los datos, sin embargo, también tienen sus sombras. Uno es el policonsumo. La mezcla de alcohol, tabaco y hachís es habitual, lo que agudiza sus efectos. Además, “ahora se llega al policonsumo antes, en tres años, cuando antes la media podía estar en 10″, apunta Salas.

Otro es el acceso al alcohol. El 58% de los menores asegura comprar alcohol en los supermercados y un 37% en los hipermercados, a pesar de que está prohibida su venta. El consumo de alcohol se concentra en el fin de semana. El 99,5% de los menores que declaran haber consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días lo ha hecho entre el viernes y el domingo. Por otro lado, el 44,1% de los consumidores actuales (último mes) se ha emborrachado alguna vez en este periodo.

El consumo en atracón (binge drinking en inglés) tiene una incidencia considerable: el 53,4% de los que declaran haber consumido alcohol en los últimos 30 días afirma haber bebido cinco o más cañas o copas en la misma ocasión. El efecto de este tipo de consumo está ya comprobado, insiste Moya: causa daños cerebrales a largo plazo, como, por ejemplo, la pérdida del recuerdo de lo que pasó cuando se bebía. En fines de semana, lo que más se bebe son combinados o cubatas, mientras que en días laborables predomina la cerveza.

El estudio también recoge el peligro de la relación entre alcohol y tráfico. Aunque los sujetos entrevistados no tienen edad para conducir coches, un 22% afirma que se ha montado en uno conducido por alguien bebido.

Otro hecho destacable es la relación entre tabaco y cannabis. Si se toman los datos de los fumadores diarios de pitillos y los habituales (durante el último mes) de hachís o marihuana, estos últimos ya son más. Aunque son cifras no directamente comparables, el hecho de que sean dos sustancias que se toman por la misma vía y mezcladas agudiza este efecto.

DIFERENCIA ENTRE SEXOS. Ellas prefieren las sustancias legales

Las chicas se han incorporado al grupo de los consumidores de drogas empezando por las sustancias legales. La proporción de estudiantes masculinos y femeninos que afirma que ha bebido alcohol en los últimos 30 días es prácticamente la misma (un 58,1% ellos, un 58% ellas). Pero son las estudiantes las que más fuman. Lo hizo en el último mes antes de la encuesta un 30,6%. El gusto por el pitillo ha caído entre sus compañeros masculinos: sólo el 24,8% lo había hecho.

En cambio, los estudiantes son más aficionados a las sustancias ilegales. Destaca el caso del cannabis, que cada vez se acerca más al tabaco (es la sustancia de la que los daños son menos evidentes, aunque causa una evidente pérdida de capacidad de concentración y está estrechamente relacionado con el fracaso escolar): si un 24,8% de los muchachos había fumado tabaco en el mes anterior a la encuesta, un 22,3% de los chicos había tomado cannabis. En cambio, las chicas, que fuman más tabaco, toman menos hachís (el 18%).

En el resto de las drogas, la proporción de consumidores dobla (caso de la cocaína) o triplica la de consumidoras (éxtasis y alucinógenos).

HEROÍNA. No se inyecta, pero se esnifa más

La droga marginal por antonomasia, la heroína, es la única cuyo consumo aumenta entre los estudiantes, según le Encuesta Escolar del año 2006. Hasta un 1% de los chicos y chicas de 14 a 18 años preguntados la ha probado, una proporción que dobla la de consumidores -ocasionales o habituales- de 2002. Un 0,5% la había consumido un mes antes de ser preguntados, y un 0,8% lo había hecho en los últimos 12 meses. En 2002

La causa de este mantenimiento de la droga es, en primer lugar, que su bajo consumo hace que cualquier variación se note mucho en la estadística. Pero, aparte de la desviación matemática, hay un cambio “ante el que hay que estar vigilante”, señala Carmen Moya, delegada del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas: la heroína ya no se asocia a ambientes decrépitos ni se inyecta. Se esnifa, y se usa mezclada con otras sustancias estimulantes los fines de semana.

“Otro elemento que se anuncia, por el que el Plan va a iniciar un estudio sobre la sustancia, es que hay un aumento importante de la oferta” de heroína, lo que puede suponer que se abarate, aunque no parece que vaya a crecer más, dice Moya.

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¿Que es la desintoxicacion del alcohol?

El alcoholismo es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas que interfiere en la salud física y mental, en las relaciones sociales y familiares así como en las responsabilidades laborales.

El alcoholismo se produce como el resultado de beber demasiado durante un periodo de tiempo, la duración del cual dependerá de la naturaleza del individuo en particular.

Se entiende por beber demasiado, cualquier tipo de consumo de alcohol que incremente el riesgo de sufrir consecuencias negativas (física, psicológica o socialmente) a corto o largo plazo.

¿Cuándo se bebe demasiado?

Cuando se cumplen algunas de las siguientes condiciones:

1. Cuando se consume en los límites de riesgo, calculados en Unidades de Bebida Estándar (UBE) máximo 4 UBE al día para los hombres y 2 UBE al día para las mujeres. Equivalen a 1 UBA: una copa de cava, un vaso de vino, una caña. Equivalen a 2 UBE un combinado, una copa de brandy, un whisky.

2. Cuando la persona tiene problemas que se pueden agravar con el alcohol, ya sean físicos (hepatitis, gastritis, diabetes), psíquicos (depresión, ansiedad, falta de memoria) o sociales (conflictos familiares, bajo rendimiento laboral).

3. Cuando se bebe en circunstancias en las que está contraindicado (menores de 16 años, embarazadas, madre lactantes, conducción, trabajos en alturas, medicamentos).

4. Cuando se necesita beber para relacionarse con los demás o para afrontar problemas personales.

¿Qué es la adiccion al alcohol? ¿En que consiste la desintoxicación del alcohol?

La ingesta continuada de alcohol puede generar la aparición de una adiccion al alcohol. La dependencia al alcohol es aquella pauta de comportamiento en la que se prioriza el uso de una sustancia psicoativa (en este caso, el alcohol) frente a otras conductas consideradas antes como importantes.

Existe una dependencia física al alcohol en la cual el organismo se habitúa a la presencia de la sustancia de tal manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia.

Por otro lado la dependencia psíquica al alcohol es una situación en la que existe un sentimiento de satisfacción e impulso psíquico que exigen la administración regular o continua de alcohol para producir placer o evitar el malestar. Es más costoso desactivar la dependencia psíquica que la física ya que requiere introducir cambios en la conducta y en las emociones del sujeto.

¿Qué es el síndrome de abstinencia?

Son el conjunto de síntomas que aparecen cuando se interrumpe la administración de la droga. En el síndrome de abstinencia alcohólico, aparecen una serie de trastornos físicos adversos: el pulso se acelera, empieza a sudar mucho, se siento inquieto, experimenta desasosiego, pueden aparecerle temblores, vómitos, alucinaciones en la mente…

Impacto del alcoholismo en el entorno social y familiar

Prácticamente todos los especialistas coinciden en la determinante incidencia del alcoholismo en la familia y entorno social del alcohólico, por lo que la consideran como una enfermedad familiar. Los miembros de la familia del alcohólico sufren tanto o más que el propio alcohólico, porque la mayoría de la veces, el enfermo, no es consciente de su patología y además la familia no lo considera como tal.

El carácter del alcohólico se modifica y aparecen una serie de manifestaciones comportamentales características de entre las que podemos citar:

- Necesidad diaria o frecuente de alcohol para su función diaria.
- Pérdida de control con incapacidad de interrumpir o reducir el consumo de alcohol.
- Bebedor solitario, frecuentemente dando excusas para beber o escondiendo su consumo
- Episodios de pérdida de memoria o violencia asociados al consumo de alcohol
- Deterioro en las relaciones sociales y familiares y en la responsabilidad laboral.
- Inexplicable mal genio
- Hostilidad o búsqueda de excusas al hablar de la bebida o del deterioro de la apariencia física
- Negarse a la ingesta de alimento, pérdida de apetito e intolerancia a toda la comida.
- Nauseas, vómitos, dolor abdominal o calambres
- Entorpecimiento, confusión y temblores.
- Enrojecimiento y capilares de la cara dilatados (especialmente en la nariz).
- Cansancio y agitación
- Insomnio

¿En que consiste la desintoxicación al alcohol?

La persona alcohólica no puede abandonar la droga de golpe, necesitando un tratamiento médico y psicoterapéutico de soporte y desintoxicación al alcohol, de lo contrario puede sufrir un severo cuadro de abstinencia que puede llegar a producirle alucinaciones, convulsiones e incluso a la muerte.

Cualquier paciente alcohólico que decida desintoxicarse del alcohol y tratar su enfermedad, deberá ser atendido en un centro especializado bajo atención médica.

Para más información sobre el alcoholismo, su tratamiento y deshabituación pueden contactar de forma confidencial y personalizada con el Centro Marenostrum, bien mediante el teléfono permanente de atención 938714600 o a través de correo electrónico info@centromarenostrum.org.

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Drogas y Cerebro: ¿que pasa si consumes?

El cerebro de los humanos es único, porque nos da el poder de reflexionar, hablar, y soñar. Todos estos procesos son influenciados por el uso de drogas.

En la página Drogas y Cerebro se explica que efectos produce el consumo de sustancias adictivas como la cocaína, el alcohol o el cannabis.

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Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2006-2007

Al igual que en años anteriores en 2006 las drogas más consumidas por los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años han sido el alcohol, el tabaco y el cannabis. Un 79,6% ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, un 46,1% tabaco y un 36,2% el cannabis.

La proporción de consumidores actuales de estas sustancias, es decir aquellos que las han consumido alguna vez en los 30 días previos a la entrevista, fue de 58%, 27,8%, y 20,1%, respectivamente.

El consumo del resto de sustancias (cocaína, éxtasis, alucinógenos, anfetaminas, sustancias volátiles, heroína, etc.) es mucho más minoritario, situándose entre el 1% y el 6% la proporción de estudiantes que las han probado alguna vez y entre el 0,5% y el 2,3% la proporción de consumidores actuales.

Los mayores incrementos en la extensión del consumo de alcohol, tabaco y cannabis se producen entre los 14 y los 16 años, mientras que en los psicoestimulantes como el éxtasis, la cocaína o las anfetaminas se producen entre los 16 y los 18 años.

Consumo de bebidas alcohólicas

El alcohol es la sustancia cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes de 14 y 18 años. El 79,6 % lo han probado alguna vez, el 74,9% lo han consumido en el último año y en el 58% en el último mes. A medida que avanza la edad el porcentaje de estudiantes que bebe aumenta, alcanzando la proporción de consumidores mensuales el 76,5% a los 18 años (Tabla 7).

El consumo de alcohol se concentra en el fin de semana. De los estudiantes que han consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días, prácticamente todos (99,5%) han bebido en fin de semana, mientras que sólo un 32,4% lo ha hecho en días laborables. Un 21,8% del conjunto de estudiantes encuestados
beben todos los fines de semana (24,3% chicos y 19,5% chicas).

El 55,3% de los estudiantes se ha emborrachado alguna vez. De los que han consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días un 44,1% se ha emborrachado alguna vez en ese período. Esta última proporción aumenta con la edad y es bastante parecida en chicos y chicas (Tabla 7).

Un 53,4% de los estudiantes (47,3% chicas y 59,8% chicos) han tomado durante los últimos 30 días 5 o más cañas/copas de bebidas alcohólicas en la misma ocasión. El 17,7% lo ha hecho más de 4 días el último mes.

Se bebe sobre todo en bares o pubs, en espacios abiertos (calles, plazas, parques) o en discotecas. En los últimos 30 días un 73,5% de los consumidores lo ha hecho en bares o pubs, un 64,5% en espacios abiertos y un 61,4% en discotecas.

Globalmente la bebida consumida por mayor número de estudiantes son los combinados/cubatas, si bien en días laborables la bebida predominante es la cerveza (Tabla 8).

Los lugares donde los estudiantes consiguen con más frecuencia bebidas alcohólicas son bares o pubs (70,8%), discotecas (59,2%), supermercados (51,8%) e hipermercados (37%).

El 22% de los estudiantes de 14-18 años (34,3% de los de 18) reconocen haber sido pasajeros en los últimos 12 meses de vehículos conducidos bajo los efectos del alcohol.

El 9,8% de los estudiantes de 14-18 años declaran haber conducido en los últimos 12 meses un vehículo (coche, moto) bajo los efectos del alcohol, cifra que asciende a un 14,9% en los estudiantes de 18 años.

La proporción de consumidores de alcohol ha descendido tanto si se toma como referencia 1994 como 2004. De hecho, la proporción de los que habían consumido bebidas alcohólicas en los últimos 12 meses pasó de 82,7% en 1994 a 81,0% en 2004 y 74,9% en 2006, y la proporción de bebedores en los últimos
30 días de 75,1% en 1994 a 65,6% en 2004 y 58,0% en 2006. Por su parte, la frecuencia de borracheras en los últimos 30 días entre los que han consumido en alcohol en ese periodo ha aumentado ligeramente con respecto a 2004.

La edad es una variable que influye decisivamente en la extensión del consumo de drogas en esta población. La proporción de consumidores aumenta progresivamente con la edad, alcanzando su máximo entre los estudiantes de 18 años.

Los mayores incrementos en la extensión del consumo de alcohol, tabaco y cannabis se producen entre los 14 y los 16 años, mientras que en los psicoestimulantes como el éxtasis, la cocaína o las anfetaminas se producen entre los 16 y los 18 años.

Consumo de cocaína

La cocaína es, después del cannabis, la droga cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes: un 5,7% la han consumido alguna vez en la vida, un 4,1 % en los últimos 12 meses y un 2,3 % en los últimos 30 días.

Se trata fundamentalmente de un consumo esporádico. De hecho, algo más de la mitad de los que lo han consumido en el último mes lo han hecho uno o dos días (Tabla 12).

En el cuestionario de 2006 se preguntó por primera vez separadamente por el consumo de cocaína en polvo (clorhidrato de cocaína) y por el consumo de cocaína base (crack). La forma de consumo más extendida con diferencia entre los estudiantes es la cocaína en polvo. Los datos que se presentan corresponden en todos los casos a ambas drogas en conjunto, con objeto de poder hacer comparaciones con los años precedentes.

El consumo es muy superior en hombres que en mujeres en todas las edades, a excepción de los 14 años donde es similar en ambos sexos, aunque bastante reducido, puesto que la expansión del consumo se produce sobre todo entre 17 y 18 años .

La edad media de inicio en el consumo se produjo a los 15,4 años en el 2006, un poco antes que en años anteriores.

Los datos del 2006 nos muestran que se ha producido un descenso acusado del consumo de cocaína, rompiendo con la tendencia creciente de los últimos años. Este descenso se ha producido sobre todo en los 17 y 18 años, edades en las que había aumentado mucho en 2004.

Referencias: http://www.msc.es
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Os adjuntamos el reportaje emitido en el programa GPS sobre Centro Marenostrum, clinica especializada en el tratamiento de las adicciones y la desintoxicacion al alcohol, cocaina, marihuana y psicofarmacos.

En ella, uno de los pacientes, adicto a la cocaína, relata su experiencia y nos cuenta su día a día en el proceso de reahabilitación de adicciones

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