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La droga es cosa de hombres
Posted by Centro Marenostrum in Alcohol, Cocaina, General, Noticias on Febrero 26th, 2010
En los años sesenta un brandy se popularizó en España, afirmando que su consumo era “cosa de hombres”. Cinco décadas después, se puede afirmar que no sólo es “cosa de hombres” el consumo de alcohol, sino también el consumo de otras clases de drogas, especialmente la cocaína. Concretamente tres de cada cuatro adictos a estas sustancias son varones. Esta es una de las conclusiones de un estudio que ha realizado el Centro Terapéutico Marenostrum, de Mollet, especializado en el tratamiento de adicciones. El estudio se ha realizado a partir de los pacientes tratados entre los años 2000 y 2008. De los 1.419 pacientes, 1.056 eran hombres y sólo 363 mujeres.

LA PRINCIPAL DROGA
El estudio desvela que la principal droga en nuestro país, la que más problemas plantea, sigue siendo el alcohol, pese a que en los últimos años está de baja. Si en el 2000, el 50% de los tratados lo eran en relación a esta sustancia, en el 2008, el alcoholismo era el problema sólo de un 36% de los tratados. Por el contrario, durante estos años ha aumentado el número de personas a las cuales lo que ha deteriorado su vida pesonal o familiar ha sido el consumo de cocaína. La cocaína ha pasado del 18,5% al 33,9% de los pacientes, las benzodiacepinas han aumentado del 11,8% al 21% y el consumo de cannabis ha pasado del 8 al 14%.
El estudio de la clínica Marenostrum ha constatado que existe una diferencia en el consumo en función del sexo. Así, entre los hombres, las drogas predominantes son el alcohol y la cocaína, mientras que en las mujeres es el alcohol junto a las benzodiacepinas.
Existen además tendencias predominantes de consumo en función de las franjas de edad. La edad en que el centro terapéutico registra más ingresos está entre los 30 y 39 años, pero los adictos se sitúan en todas las franjas, desde los 19 a los 70 años. La razón del ingreso tan tardío, cuando ya se llevan varios aós de consumo, es que la drogodependencia es una enfermedad que presenta un período de latencia en el que no existen manifestaciones clínicas o si las hay son mínimas, Se tardan varios años en generarse la adicción y luego algunos más, en que la adicción, acarrea a las personas preoblemas en los ámbitos profesionales, personales, sociales.
“Y muchos de ellos – explica Fidel Riba, director médico de Marenostrum – no llegan aquí hasta que los empujan sus familias”.
La droga predominante hasta los 19 años en las mujeres es el cannabis y el alcohol, mientras que los hombres hasta esta edad, consumen drogas de síntesis, alcohol y cocaína. A partir de los 50 años, disminuye el consumo de cocaína y aumenta el alcohol. Entre los 30 y 49 años, los hombres combinan el consumo de cocaína y alcohol, mientras que las mujeres el de alcohol y sedantes.
La adicción también se relaciona en el estudio con el perfil profesional. En el caso de los hombres, el 21% de los tratados en el centro es personal directivo de empresas y administraciones públicas y otro 19% trabajadores de servicios de ámbitos como la restauración, la atención a la persona o el comercio. En el caso de las mujeres, el perfil dominante (23%) es el de las amas de casa, seguido de los técnicos profesionales (21%).
El perfil del drogodependiente, explica el director médico de Marenostrum, es cambiante con el tiempo, así que se ha detectado que los inicios del consumo “son cada vez más tempranos” y que el policonsumo ha sustituido al consumo de una sola sustancia. “El inicio del consumo – advierte el Dr. Riba – se ha situado ya en los 13 ó 14 años y eso dificulta cada vez más el tratamiento”.
No existen, por el momento, datos que señalen una relación entre la crisis económica y un incremento en el consumo de las sustancias estupefacientes. “Esto lo sabremos dentro de unos años”, señala el Dr. Riba. “Los efectos son por ahora silentes, pero la crisis podrá ser la justificación para que muchos empiecen a consumir o incrementen sus consumos”, advierte.
MÉTODO SIN SUSTITUTIVOS
Cuando los enfermos llegan a la clínica de Mollet, ya llevan varios años de consumo a sus espaldas y muchos de ellos también algunos intentos fallidos de recuperación. El tratamiento de Marenostrum dura unas 8 semanas y se caracteriza, en relación a otros, en que no se utiliza ninguna clase de medicación sustitutiva a las drogas siendo la terapia de grupo de tipo cognitivo conductual, el eje vertebral del tratamiento. Otra característica diferencial del tratamiento es la condición de expacientes que ostentan terapeutas.
“Un adicto – explica el director de Marenostrum – lo primero que tiene que asumir es que está enfermo”. Así, tras un periodo inicial de desintoxicación se empieza un proceso de deshabituación y otro posterior de rehabilitación. Finalmente, y como última fase, está su reinserción social. “La adicción a las drogas es una enfermedad crónica, con recaídas, que no se cura, pero que tiene tratamiento. El enfermo aprenderá a vivir sin drogas y a vivir bien”, explica Riba. Tras su paso por la clínica, los pacientes realizan un seguimiento con la finalidad de disminuir el riesgo de una recaída. En el transcurso de los años, la mayoría de ellos consiguen este objetivo.
Los menores aprenden a temer las drogas
Posted by Centro Marenostrum in Alcohol, Cocaina, General, Noticias on Agosto 20th, 2009
Fuente: El Pais
Baja el consumo de hachís y cocaína entre los escolares por primera vez tras 12 años de encuestas
Los adolescentes (de 14 a 18 años) son más reacios que sus predecesores en los centros escolares a consumir alcohol, tabaco, hachís o cocaína. Así, al menos, se deduce de la última Encuesta Escolar, elaborada en 2006 entre 26.454 chicos y chicas alumnos de 577 centros públicos y privados de toda España. Los datos muestran que, por primera vez desde que se hace esta encuesta, en 1994, la proporción de consumidores de hachís y cocaína baja, y que se confirma la caída del tabaco y el alcohol (las cuatro drogas más habituales).
En concreto, la proporción de estudiantes entre 14 y 18 años que había fumado hachís en los 30 días anteriores a la encuesta pasó del 25,1% al 20,1% entre 2004 y 2006 (la cifra no había sido tan baja desde 1998); los de cocaína pasaron del 3,8% al 2,3%, la menor desde 1996; la de tabaco ya está en el 14,8% (era el 21,6% en 1994) y el alcohol -la droga más consumida- ha bajado hasta el 58% (en 1994 era el 74,1%).
“No hay que ponerse optimista”, dijo ayer la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, “pero indica que vamos en el buen camino”. Menos prudente, el director de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Ignacio Calderón, mostró su “enorme satisfacción”. Ambos coincidieron en que “hay que seguir trabajando”.
El cambio no se debe a una sola medida, afirman los expertos consultados. Pero hay tres factores que Moya destaca: que cuando un chaval va a encender un porro o tomarse una raya de cocaína tiene más claro que tiene efectos perjudiciales para su salud, y no sólo a largo plazo. Moya cree que haber pasado la responsabilidad de la política contra las drogas del Ministerio del Interior al de Sanidad ha tenido un claro efecto en esta percepción. Ello, sin menospreciar las medidas policiales -como la vigilancia cerca de los lugares de ocio y los institutos- que hacen que, por primera vez, los jóvenes afirmen que les cuesta más comprar drogas. Y hay un tercer factor, en apariencia contradictorio: cada vez hay más menores en programas de deshabituación. Por eso, ahora, cuando un chaval va a tomar algo, es más fácil que conozca a otro que ya lo haya hecho y haya visto sus efectos. Ese conocimiento “actúa como un semáforo en rojo”, dice Moya.
El director de Comunicación de Proyecto Hombre, Lino Salas, que tiene entre sus 17.000 usuarios en tratamiento a 2.000 menores, añade otra clave. “Los padres -sobre todo las madres- actúan cada vez con mayor rapidez. De hecho, un tercio de los casos que recibimos no requieren tratamiento; se trata de un caso de abuso esporádico que se soluciona con atención educativa y familiar”, señala Salas.
Los datos, sin embargo, también tienen sus sombras. Uno es el policonsumo. La mezcla de alcohol, tabaco y hachís es habitual, lo que agudiza sus efectos. Además, “ahora se llega al policonsumo antes, en tres años, cuando antes la media podía estar en 10″, apunta Salas.
Otro es el acceso al alcohol. El 58% de los menores asegura comprar alcohol en los supermercados y un 37% en los hipermercados, a pesar de que está prohibida su venta. El consumo de alcohol se concentra en el fin de semana. El 99,5% de los menores que declaran haber consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días lo ha hecho entre el viernes y el domingo. Por otro lado, el 44,1% de los consumidores actuales (último mes) se ha emborrachado alguna vez en este periodo.
El consumo en atracón (binge drinking en inglés) tiene una incidencia considerable: el 53,4% de los que declaran haber consumido alcohol en los últimos 30 días afirma haber bebido cinco o más cañas o copas en la misma ocasión. El efecto de este tipo de consumo está ya comprobado, insiste Moya: causa daños cerebrales a largo plazo, como, por ejemplo, la pérdida del recuerdo de lo que pasó cuando se bebía. En fines de semana, lo que más se bebe son combinados o cubatas, mientras que en días laborables predomina la cerveza.
El estudio también recoge el peligro de la relación entre alcohol y tráfico. Aunque los sujetos entrevistados no tienen edad para conducir coches, un 22% afirma que se ha montado en uno conducido por alguien bebido.
Otro hecho destacable es la relación entre tabaco y cannabis. Si se toman los datos de los fumadores diarios de pitillos y los habituales (durante el último mes) de hachís o marihuana, estos últimos ya son más. Aunque son cifras no directamente comparables, el hecho de que sean dos sustancias que se toman por la misma vía y mezcladas agudiza este efecto.
DIFERENCIA ENTRE SEXOS. Ellas prefieren las sustancias legales
Las chicas se han incorporado al grupo de los consumidores de drogas empezando por las sustancias legales. La proporción de estudiantes masculinos y femeninos que afirma que ha bebido alcohol en los últimos 30 días es prácticamente la misma (un 58,1% ellos, un 58% ellas). Pero son las estudiantes las que más fuman. Lo hizo en el último mes antes de la encuesta un 30,6%. El gusto por el pitillo ha caído entre sus compañeros masculinos: sólo el 24,8% lo había hecho.
En cambio, los estudiantes son más aficionados a las sustancias ilegales. Destaca el caso del cannabis, que cada vez se acerca más al tabaco (es la sustancia de la que los daños son menos evidentes, aunque causa una evidente pérdida de capacidad de concentración y está estrechamente relacionado con el fracaso escolar): si un 24,8% de los muchachos había fumado tabaco en el mes anterior a la encuesta, un 22,3% de los chicos había tomado cannabis. En cambio, las chicas, que fuman más tabaco, toman menos hachís (el 18%).
En el resto de las drogas, la proporción de consumidores dobla (caso de la cocaína) o triplica la de consumidoras (éxtasis y alucinógenos).
HEROÍNA. No se inyecta, pero se esnifa más
La droga marginal por antonomasia, la heroína, es la única cuyo consumo aumenta entre los estudiantes, según le Encuesta Escolar del año 2006. Hasta un 1% de los chicos y chicas de 14 a 18 años preguntados la ha probado, una proporción que dobla la de consumidores -ocasionales o habituales- de 2002. Un 0,5% la había consumido un mes antes de ser preguntados, y un 0,8% lo había hecho en los últimos 12 meses. En 2002
La causa de este mantenimiento de la droga es, en primer lugar, que su bajo consumo hace que cualquier variación se note mucho en la estadística. Pero, aparte de la desviación matemática, hay un cambio “ante el que hay que estar vigilante”, señala Carmen Moya, delegada del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas: la heroína ya no se asocia a ambientes decrépitos ni se inyecta. Se esnifa, y se usa mezclada con otras sustancias estimulantes los fines de semana.
“Otro elemento que se anuncia, por el que el Plan va a iniciar un estudio sobre la sustancia, es que hay un aumento importante de la oferta” de heroína, lo que puede suponer que se abarate, aunque no parece que vaya a crecer más, dice Moya.
¿Que es la desintoxicacion del alcohol?
Posted by Centro Marenostrum in Alcohol, General on Septiembre 29th, 2008

El alcoholismo es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas que interfiere en la salud física y mental, en las relaciones sociales y familiares así como en las responsabilidades laborales.
El alcoholismo se produce como el resultado de beber demasiado durante un periodo de tiempo, la duración del cual dependerá de la naturaleza del individuo en particular.
Se entiende por beber demasiado, cualquier tipo de consumo de alcohol que incremente el riesgo de sufrir consecuencias negativas (física, psicológica o socialmente) a corto o largo plazo.
¿Cuándo se bebe demasiado?
Cuando se cumplen algunas de las siguientes condiciones:
1. Cuando se consume en los límites de riesgo, calculados en Unidades de Bebida Estándar (UBE) máximo 4 UBE al día para los hombres y 2 UBE al día para las mujeres. Equivalen a 1 UBA: una copa de cava, un vaso de vino, una caña. Equivalen a 2 UBE un combinado, una copa de brandy, un whisky.
2. Cuando la persona tiene problemas que se pueden agravar con el alcohol, ya sean físicos (hepatitis, gastritis, diabetes), psíquicos (depresión, ansiedad, falta de memoria) o sociales (conflictos familiares, bajo rendimiento laboral).
3. Cuando se bebe en circunstancias en las que está contraindicado (menores de 16 años, embarazadas, madre lactantes, conducción, trabajos en alturas, medicamentos).
4. Cuando se necesita beber para relacionarse con los demás o para afrontar problemas personales.
¿Qué es la adiccion al alcohol? ¿En que consiste la desintoxicación del alcohol?
La ingesta continuada de alcohol puede generar la aparición de una adiccion al alcohol. La dependencia al alcohol es aquella pauta de comportamiento en la que se prioriza el uso de una sustancia psicoativa (en este caso, el alcohol) frente a otras conductas consideradas antes como importantes.
Existe una dependencia física al alcohol en la cual el organismo se habitúa a la presencia de la sustancia de tal manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia.
Por otro lado la dependencia psíquica al alcohol es una situación en la que existe un sentimiento de satisfacción e impulso psíquico que exigen la administración regular o continua de alcohol para producir placer o evitar el malestar. Es más costoso desactivar la dependencia psíquica que la física ya que requiere introducir cambios en la conducta y en las emociones del sujeto.
¿Qué es el síndrome de abstinencia?
Son el conjunto de síntomas que aparecen cuando se interrumpe la administración de la droga. En el síndrome de abstinencia alcohólico, aparecen una serie de trastornos físicos adversos: el pulso se acelera, empieza a sudar mucho, se siento inquieto, experimenta desasosiego, pueden aparecerle temblores, vómitos, alucinaciones en la mente…
Impacto del alcoholismo en el entorno social y familiar
Prácticamente todos los especialistas coinciden en la determinante incidencia del alcoholismo en la familia y entorno social del alcohólico, por lo que la consideran como una enfermedad familiar. Los miembros de la familia del alcohólico sufren tanto o más que el propio alcohólico, porque la mayoría de la veces, el enfermo, no es consciente de su patología y además la familia no lo considera como tal.
El carácter del alcohólico se modifica y aparecen una serie de manifestaciones comportamentales características de entre las que podemos citar:
- Necesidad diaria o frecuente de alcohol para su función diaria.
- Pérdida de control con incapacidad de interrumpir o reducir el consumo de alcohol.
- Bebedor solitario, frecuentemente dando excusas para beber o escondiendo su consumo
- Episodios de pérdida de memoria o violencia asociados al consumo de alcohol
- Deterioro en las relaciones sociales y familiares y en la responsabilidad laboral.
- Inexplicable mal genio
- Hostilidad o búsqueda de excusas al hablar de la bebida o del deterioro de la apariencia física
- Negarse a la ingesta de alimento, pérdida de apetito e intolerancia a toda la comida.
- Nauseas, vómitos, dolor abdominal o calambres
- Entorpecimiento, confusión y temblores.
- Enrojecimiento y capilares de la cara dilatados (especialmente en la nariz).
- Cansancio y agitación
- Insomnio
¿En que consiste la desintoxicación al alcohol?
La persona alcohólica no puede abandonar la droga de golpe, necesitando un tratamiento médico y psicoterapéutico de soporte y desintoxicación al alcohol, de lo contrario puede sufrir un severo cuadro de abstinencia que puede llegar a producirle alucinaciones, convulsiones e incluso a la muerte.
Cualquier paciente alcohólico que decida desintoxicarse del alcohol y tratar su enfermedad, deberá ser atendido en un centro especializado bajo atención médica.
Para más información sobre el alcoholismo, su tratamiento y deshabituación pueden contactar de forma confidencial y personalizada con el Centro Marenostrum, bien mediante el teléfono permanente de atención 938714600 o a través de correo electrónico info@centromarenostrum.org.
Drogas y Cerebro: ¿que pasa si consumes?
Posted by Centro Marenostrum in Alcohol, Cocaina, General on Septiembre 27th, 2008
El cerebro de los humanos es único, porque nos da el poder de reflexionar, hablar, y soñar. Todos estos procesos son influenciados por el uso de drogas.
En la página Drogas y Cerebro se explica que efectos produce el consumo de sustancias adictivas como la cocaína, el alcohol o el cannabis.
Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2006-2007
Posted by Centro Marenostrum in Alcohol, Cocaina, General, Noticias on Febrero 13th, 2008
Al igual que en años anteriores en 2006 las drogas más consumidas por los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años han sido el alcohol, el tabaco y el cannabis. Un 79,6% ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, un 46,1% tabaco y un 36,2% el cannabis.
La proporción de consumidores actuales de estas sustancias, es decir aquellos que las han consumido alguna vez en los 30 días previos a la entrevista, fue de 58%, 27,8%, y 20,1%, respectivamente.
El consumo del resto de sustancias (cocaína, éxtasis, alucinógenos, anfetaminas, sustancias volátiles, heroína, etc.) es mucho más minoritario, situándose entre el 1% y el 6% la proporción de estudiantes que las han probado alguna vez y entre el 0,5% y el 2,3% la proporción de consumidores actuales.
Los mayores incrementos en la extensión del consumo de alcohol, tabaco y cannabis se producen entre los 14 y los 16 años, mientras que en los psicoestimulantes como el éxtasis, la cocaína o las anfetaminas se producen entre los 16 y los 18 años.
Consumo de bebidas alcohólicas
El alcohol es la sustancia cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes de 14 y 18 años. El 79,6 % lo han probado alguna vez, el 74,9% lo han consumido en el último año y en el 58% en el último mes. A medida que avanza la edad el porcentaje de estudiantes que bebe aumenta, alcanzando la proporción de consumidores mensuales el 76,5% a los 18 años (Tabla 7).
El consumo de alcohol se concentra en el fin de semana. De los estudiantes que han consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días, prácticamente todos (99,5%) han bebido en fin de semana, mientras que sólo un 32,4% lo ha hecho en días laborables. Un 21,8% del conjunto de estudiantes encuestados
beben todos los fines de semana (24,3% chicos y 19,5% chicas).
El 55,3% de los estudiantes se ha emborrachado alguna vez. De los que han consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días un 44,1% se ha emborrachado alguna vez en ese período. Esta última proporción aumenta con la edad y es bastante parecida en chicos y chicas (Tabla 7).
Un 53,4% de los estudiantes (47,3% chicas y 59,8% chicos) han tomado durante los últimos 30 días 5 o más cañas/copas de bebidas alcohólicas en la misma ocasión. El 17,7% lo ha hecho más de 4 días el último mes.
Se bebe sobre todo en bares o pubs, en espacios abiertos (calles, plazas, parques) o en discotecas. En los últimos 30 días un 73,5% de los consumidores lo ha hecho en bares o pubs, un 64,5% en espacios abiertos y un 61,4% en discotecas.
Globalmente la bebida consumida por mayor número de estudiantes son los combinados/cubatas, si bien en días laborables la bebida predominante es la cerveza (Tabla 8).
Los lugares donde los estudiantes consiguen con más frecuencia bebidas alcohólicas son bares o pubs (70,8%), discotecas (59,2%), supermercados (51,8%) e hipermercados (37%).
El 22% de los estudiantes de 14-18 años (34,3% de los de 18) reconocen haber sido pasajeros en los últimos 12 meses de vehículos conducidos bajo los efectos del alcohol.
El 9,8% de los estudiantes de 14-18 años declaran haber conducido en los últimos 12 meses un vehículo (coche, moto) bajo los efectos del alcohol, cifra que asciende a un 14,9% en los estudiantes de 18 años.
La proporción de consumidores de alcohol ha descendido tanto si se toma como referencia 1994 como 2004. De hecho, la proporción de los que habían consumido bebidas alcohólicas en los últimos 12 meses pasó de 82,7% en 1994 a 81,0% en 2004 y 74,9% en 2006, y la proporción de bebedores en los últimos
30 días de 75,1% en 1994 a 65,6% en 2004 y 58,0% en 2006. Por su parte, la frecuencia de borracheras en los últimos 30 días entre los que han consumido en alcohol en ese periodo ha aumentado ligeramente con respecto a 2004.
La edad es una variable que influye decisivamente en la extensión del consumo de drogas en esta población. La proporción de consumidores aumenta progresivamente con la edad, alcanzando su máximo entre los estudiantes de 18 años.
Los mayores incrementos en la extensión del consumo de alcohol, tabaco y cannabis se producen entre los 14 y los 16 años, mientras que en los psicoestimulantes como el éxtasis, la cocaína o las anfetaminas se producen entre los 16 y los 18 años.
Consumo de cocaína
La cocaína es, después del cannabis, la droga cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes: un 5,7% la han consumido alguna vez en la vida, un 4,1 % en los últimos 12 meses y un 2,3 % en los últimos 30 días.
Se trata fundamentalmente de un consumo esporádico. De hecho, algo más de la mitad de los que lo han consumido en el último mes lo han hecho uno o dos días (Tabla 12).
En el cuestionario de 2006 se preguntó por primera vez separadamente por el consumo de cocaína en polvo (clorhidrato de cocaína) y por el consumo de cocaína base (crack). La forma de consumo más extendida con diferencia entre los estudiantes es la cocaína en polvo. Los datos que se presentan corresponden en todos los casos a ambas drogas en conjunto, con objeto de poder hacer comparaciones con los años precedentes.
El consumo es muy superior en hombres que en mujeres en todas las edades, a excepción de los 14 años donde es similar en ambos sexos, aunque bastante reducido, puesto que la expansión del consumo se produce sobre todo entre 17 y 18 años .
La edad media de inicio en el consumo se produjo a los 15,4 años en el 2006, un poco antes que en años anteriores.
Los datos del 2006 nos muestran que se ha producido un descenso acusado del consumo de cocaína, rompiendo con la tendencia creciente de los últimos años. Este descenso se ha producido sobre todo en los 17 y 18 años, edades en las que había aumentado mucho en 2004.
Referencias: http://www.msc.es