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Modificar las actitudes para superar una drogadicción
Fuente: Diario Médico
Responsibilizar al paciente adicto del éxito de su tratamiento sin culpabilizarle por su enfermedad, modificar sus actitudes y hacerle comprender que no debe volver a consumir tóxicos, es la línea de actuación del Centro Terapéutico Marenostrum, en Mollet del Vallés, Barcelona. Allí ingresan desde hace casi 30 años pacientes con dependencia a sustancias psicoactivas que son tratados por un equipo multidisciplinar de psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y monitores. Éstos se ocupan de abordar la enfermedad multicausal en función de las características de cada paciente y de su patrón de consumo. El 80 por ciento de los pacientes que ingresan reciben el alta. A los tres años, el 56 por ciento continúa sin consumir.
Según ha explicado a DM Fidel Riba, director médico del centro -cuya apariencia y distribución es como un hotel-, la mayoría de los pacientes ingresan obligados por sus familias, para las que la adicción es una situación insostenible. “El tratamiento empieza con una evaluación médica, un análisis físico y del historial médico y según la historia adictiva calculamos la medicación para evitar el síndrome de abstinencia y facilitar la inserción inmediata del paciente en la terapia”.
Sin embargo, según Riba, la farmacopea, basada en el método Minnesota, sólo está dirigida a reducir el malestar físico. Para conseguir la curación de la drogadicción lo verdaderamente eficaz son las terapias grupales cognitivo-conductuales. “Con éstas se pretende que el paciente adquiera conciencia de la enfermedad, que entienda dónde está por culpa del tóxico, y qué puede perder. A partir de ahí se le insta a que empiece a mirar hacia el futuro con esperanza, con ganas y con la posibilidad de salir de la enfermedad”.
Con la terapia se ayuda a que el paciente se conozca a sí mismo, que adquiera habilidades perdidas y que identifique cuáles son los factores de riesgo o las situaciones que utiliza para justificar el consumo. En definitiva, se trata de aprender actitudes y formas de actuación diferentes. “Son enfermedades con 10 ó 15 años de evolución, así que cuesta modificar las automatizaciones de la conducta”. Ingreso y tratamiento La duración habitual del ingreso es de unas 8 ó 10 semanas, que se divide en tres fases: quince días en los que se intenta que el paciente se habitúe al nuevo entorno y entienda que sufre una patología crónica que debe tratarse.
En la segunda hay que centrarse en la enfermedad, y en la tercera fase se prepara el alta. Además de asistir a la terapia grupal, los pacientes también pueden realizar ejercicio, pasear, participar en cine forum, en talleres de expresión emocional y de lectura, así como terapias familiares y de pareja. Otros programas se realizan de forma ambulatoria o con ingresos más cortos y visitas al hospital de día.
Al alta, los pacientes regresan cada tarde a la terapia durante 2 ó 3 años. “Los que provienen del resto de España son derivados a nuestros centros de referencia -en Madrid, Valencia y Bilbao-” o a otras entidades que continúen con el trabajo realizado. Una prueba del compromiso de los pacientes con el programa es que muchos, tras un periodo de 3 ó 4 años de abstinencia, se han formado para poder impartir la rehabilitación.
“El tratamiento es estándar, pero intentamos atender a las necesidades individuales, especialmente al alta, apoyándoles y protegiéndoles con consignas y pautas de tratamiento que les permitan seguir adelante”.
PROYECTO DE ALTAS TUTELADAS
Tras la primera fase de ingreso algunos pacientes serán derivados al Proyecto de Altas Tuteladas, dirigido a aquéllos que necesitan una protección más elevada, ya que “el hecho de volver a su hábitat habitual les provocará un aumento de la probabilidad de recaídas”, dice Fidel Riba, director médico del Centro Marenostrum. Puesto que el paciente adicto cada vez es más precoz, muchas de las habilidades que se adquirirían con el desarrollo normal no se instauran, por lo que el programa busca trabajar las diferentes áreas de actuación de desarrollo personal, apoyado en los recursos necesarios y dar soporte al equipo terapéutico en el seguimiento. Tras el ingreso obligatorio los pacientes pueden pasar a la casa de convivencia o a los pisos tutelados o autónomos: “Esto ayuda a aumentar su autonomía. En jóvenes, por ejemplo, les ayudamos en la reinserción al mundo académico, y en otros pacientes se trabaja el incremento de las habilidades higiénicas y personales…”. El objetivo final es apoyar y trabajar para facilitar la reinserción y recuperación del paciente.
Renuncia a su cargo el concejal de San Roque que esquivó un control de alcoholemia
Por Centro Marenostrum - Alcohol, General, Medios, Noticias - 29 noviembre 2011
Fuente: http://www.lavanguardia.com/local/agencias/20111121/54239173321/renuncia-a-su-cargo-el-concejal-de-san-roque-que-esquivo-un-control-de-alcoholemia.html
El concejal del PSOE en el Ayuntamiento de San Roque (Cádiz) Carlos Bezares renunciará a sus competencias y a su acta de edil en un pleno que se celebrará el próximo jueves. El motivo es la condena que ha sufrido, hace unos días, tras negarse a parar su vehículo en un control de alcoholemia que estaba realizando la Policía Local en una barriada del municipio.
Según un comunicado oficial del Consistorio, la renuncia del dirigente socialista es uno de los puntos que se contemplan en el orden del día de la sesión. En los últimos días varios partidos, tanto de la oposición (PP) como del equipo de gobierno (PA y PIVG) habían pedido el cese del concejal, en el caso de los populares, y los socios de gobierno entendían que la situación era “incómoda”.
Finalmente, y tras varias reuniones entre el implicado, su compañeros de partido y también del gobierno local, el jueves se hará efectiva su marcha. Bezares era responsable del área de Turismo y cinco meses después de su toma de posesión deja el cargo para no provocar una crisis interna en el PSOE y en la institución local.
Los adictos a la cocaína presentan anomalías cerebrales vinculadas al comportamiento compulsivo
Por Centro Marenostrum - Cocaina, General, Medios - 11 julio 2011
Investigadores de la Universidad de Cambridge (Inglaterra) han identificado anomalías cerebrales en los consumidores de cocaína, algo que se asocia al comportamiento compulsivo característico de los adictos a esta sustancia. Según se desprende del trabajo, los escáneres cerebrales efectuados indican una «fuerte disminución de la materia gris» que afecta a la toma de decisiones, la memoria y la atención.
Karen Ersche, principal investigadora del estudio, publicado en la revista «Brain», descubrió que cuanto más tiempo lleva un individuo consumiendo, mayor es su déficit de atención, y su recurso a la droga tiene carácter más compulsivo.
Para realizar el trabajo, los investigadores escanearon los cerebros de 60 adictos y los comparó con los de 60 que no tenían historial de consumo de drogas e identificó «importantes anomalías». En concreto descubrió una reducción de la masa gris en la corteza orbitofrontal, área involucrada en la toma de decisiones y el cumplimiento de objetivos.
Entre las otras áreas afectadas por el consumo de cocaína está la ínsula, que cumple un importante papel en el aprendizaje y en la sensación de anhelo, así como el cíngulo, responsable de los procesos emocionales y de la atención. Por el contrario se observó en esos individuos una hipertrofia del núcleo cordato, zona profunda del cerebro asociada al prosamiento de estímulos como las recompensas así como a los movimientos.
Adicciones, en alza y con tratamiento
Por Centro Marenostrum - Alcohol, Cocaina, General, Medios - 22 enero 2011
Fuente: Las Provincias
Fidel Riba Barrés*. La OMS define a la adicción como un trastorno mental que altera la conducta. Se trata de una enfermedad crónica, que no se cura pero que tiene tratamiento. En sus fases más iniciales no da síntomas que permitan detectarla, estaríamos ante lo que llamamos la fase silente de la enfermedad. Con el tiempo la misma empezará a manifestarse clínicamente.
Según la encuesta estatal sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias (ESTUDES) 1994 – 2006, los primeros contactos con los tóxicos se inician a edades tempranas, entre los 13 y los 15 años. A estas edades nos encontramos que el cerebro así como los distintos órganos, están en pleno desarrollo, con lo que empeoran las consecuencias del consumo.
Este es el caso de Mónica que ingresó en Marenostrum con 43 años para tratar su dependencia a alcohol y cocaína. Empezó consumiendo alcohol con 17 años, los fines de semana al principio, con algún porro ocasional. Los consumos fueron aumentando en frecuencia e intensidad y con 25 años consumía también cocaína. Existen unas señales de alarma que nos tienen que hacer pensar en la posibilidad de consumo como son: los cambios de conducta, el aislamiento social, estado depresivo, la fatiga, el descuido de la apariencia personal, la hostilidad, el deterioro de las relaciones con los familiares y amigos, la pérdida de interés de actividades que antes te gustaban, cambios en el ritmo de sueño.
En el caso de Mónica, las relaciones con su esposo e hijos cada vez iban a peor, fue despedida de su trabajo por las ausencias repetidas y el bajo rendimiento. Empezó a descuidar su aspecto físico, su familia y hogar. Su hijo menor de 11 años la encontró inconsciente en casa, con una herida en la cabeza, al volver de la escuela. Fue el detonante que sirvió para que Mónica pidiese ayuda.
Como enfermedad, la misma deberá ser tratada por especialistas en drogodependencias. El objetivo último del tratamiento será conseguir la abstinencia a cualquier tipo de tóxico aprendiendo a vivir bien sin consumir.
De todos los tratamientos existentes, el que mejores resultados está consiguiendo es el que combina el tratamiento farmacológico con el tratamiento psicoterapéutico a través de la terapia de grupo.
Este es el tratamiento usado en Marenostrum centro terapéutico, fundamentando en el modelo Minnesota, en el que las terapias son de tipo cognitivo conductual, utilizando la confrontación y acogida del paciente. Las mismas se complementan con terapias de manejo de contingencias y de prevención de recaídas.
La familia del paciente debe de participar en el proceso terapéutico, ya que con ello se consigue fortalecer el tratamiento. Se realizan terapias de familia y de pareja que facilita la comprensión de la enfermedad y la adquisición de una serie de habilidades y herramientas, útiles en el proceso de recuperación del enfermo.
El conocimiento cada vez mayor de la enfermedad, ha permitido ir mejorando los resultados de los tratamientos, consiguiendo en la actualidad porcentajes de abstinencia del 82% al finalizar el tratamiento.
Actualmente Mónica ha recuperado totalmente la vida familiar es feliz en su nuevo trabajo vuelve a ser la persona dinámica y comprometida que había sido. Consciente que su enfermedad es para siempre, sigue acudiendo de manera periódica a las terapias de grupo, por que sabe que esta es su medicina.
*Director médico
www.centromarenostrum.org
La OMS advierte a los famosos contra alardear sobre su adiccion a las drogas
Por Centro Marenostrum - General, Medios, Noticias - 9 octubre 2008
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte del peligro de dar un falso glamour al consumo de drogas. Lejos de banalizar su uso, de debe alertar de las consecuencias sobre su abuso.
Los famosos que han pasado por ello, ahora dan consejos. David Bowie reconoce que su mente es un queso gruyere por culpa de la cocaína y Keith Richards pide a Amy Winehouse que deje las drogas porque se va quedar como él de arrugado.
En Centro Marenostrum entendemos que la enfermedad de las adicciones, lejos de ser un problema marginal exclusivo de clases sociales marginales, es un hecho que afecta a todos por igual. Sin embargo, y debido a su posición de notoriedad , entendemos que los personajes públicos y los medios que recogen sus declaraciones deben, en un ejercicio de responsabilidad, alertar sobre el peligro que entrañan.
Centro Marenostrum en Canal 9
Por Centro Marenostrum - General, Medios, Testimonios - 1 agosto 2008
Sol Bacharach, directora de la clinica para el tratamiento de las adicciones, Centro Marenostrum, es entrevistada en el programa Mati Mati de Canal 9, relatando su experiencia con el alcohol y las pastillas.
En la entrevista se narra la experiencia de Sol y como después de tratarse en el Centro Marenostrum decide dar un cambio a su vida y ayudar a las personas en una situación similar dirigiendo un centro de desintoxicación especializado en la desintoxicacion al alcohol, cocaina, benzodiacepinas y cannabis
Entrevista a Sol Bacharach en Hoy Mujer
Por Centro Marenostrum - General, Medios - 16 febrero 2008
Fue adicta a los ansiolíticos y al alcohol durante 15 años. Dejó su carrera como abogada para ayudar a otras personas con el mismo problema. Tras desintoxicarse comenzó el proyecto de su vida, el centro Marenostrum, donde todos los terapeutas son expacientes y cuentan con un índice de recuperación del 82%.
Quería ser la mujer 10. Me ocupaba de la casa, de mi hijo, de los de mi pareja, escribía mi tesis doctoral, era la perfecta anfitriona e intentaba solucionar, además, la vida de los demás. Me sentía estresada y fui al médico para que me recetara unos ansiolíticos. Me sentaron tan bien que empecé a tomar cada vez más, a probar fármacos más fuertes, a mezclarlos con alcohol…
Mis neuronas se habían adaptado y necesitaba más cantidad para lograr el mismo efecto. Mientras tanto, seguía con mi vida normal. Nadie se daba cuenta. A mi marido lo asesinó ETA y me propuse no mostrar ningún signo de debilidad. Incrementé mi consumo y me empeñé en ayudar a mi hermana Marga, que era adicta al alcohol. Yo también, pero no me veía como ella, pensaba que Marga bebía porque quería.
Pedí información del Centro Terapéutico del Vallés y se la di. No llegó a acudir y, poco después, murió. Entonces fue cuando acabó el silencio de mi enfermedad: empecé a no tener fuerzas para nada. Me levantaba muy tarde, casi no rendía y mi vida era una mezcla de angustias, miedo y ansiedad. Me caí redonda al suelo y, por fin, fui al médico convencida de que sufría una depresión tremenda. Él me abrió los ojos: tenía una adicción.
Entre los papeles de mi hermana encontré el folleto del centro del Vallés. Ingresé sabiendo que ésa era la tesis doctoral más importante de mi vida y me liberé cuando me explicaron que la adicción es una enfermedad y me dieron las herramientas para acabar con ella. Tras desintoxicarme, con el apoyo de mi ex marido, convertí ese centro en lo que hoy es Marenostrum, donde todos los terapeutas son expacientes. Gracias a eso y a los métodos que utilizamos, libres de drogas, tenemos un índice de recuperación del 82%. Es el proyecto de mi vida. Y, a pesar de todo, me considero una privilegiada por haber dado con la ayuda que necesitaba. La satisfacción por el trabajo que hago no se paga con nada.
Original en Hoy mujer