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El cannabis fuerte se vuelve droga dura

Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/11/vidayartes/1326314102_398118.html

La aparición del cannabis de cultivo nacional, la denominada nederwiet (hierba holandesa), ha dado un vuelco al pragmatismo que ha regulado desde 1976 las drogas blandas en el país. Con una política de información, prevención, tratamiento y control del daño causado por los narcóticos, ese año fue despenalizada la venta y consumo de cannabis. Poco después surgieron los famosos coffeeshops, el establecimiento hostelero made in Holland por excelencia. Libres de alcohol y tragaperras, dentro puede adquirirse y fumar hasta cinco gramos de marihuana. Fuertemente regulados para evitar la venta a menores, hay 650 en todo el país. Sobre el papel, la decisión del legislador de separar así el mercado de drogas blandas y duras parecía funcionar. Sin aumentar el consumo, la venta tolerada de marihuana evitaba que el comprador acabara en el mercado negro. La nederwiet ha cambiado las cosas.

No solo ha convertido los coffeeshops en centros difíciles de manejar. Con el tiempo, ha propiciado la afloración del crimen organizado. Para librarse de las mafias locales, algunos dueños han optado por cultivar la marihuana ellos. O bien encargarla a gente de su confianza. Ante la evidencia de que la holandesa es mucho más fuerte que la de importación, el Gobierno se ha adaptado a la realidad. En nombre de la salud pública, a partir de la próxima primavera el cannabis con una concentración de tetrahidrocannabinol (THC), su principio activo, superior al 15%, será considerado droga dura. No podrá venderse en los coffeeshops, que se arriesgan al cierre si vulneran la norma. Los análisis de sus existencias —guardan hasta un máximo de 500 gramos— serán frecuentes, y deberán informar al comprador del origen del producto. Las tres cuartas partes de la droga cultivada en Holanda —donde hay 40.000 cultivos de marihuana que generan, al año, unos beneficios de 2.000 millones de euros— tiene una concentración de THC entre el 15% y el 18%. La importada no supera el 6,6%, según un análisis del Instituto Trimbos, especializado en salud y adicciones. De modo que la tolerancia exhibida durante décadas por la policía llega a su fin.

Los dueños de los locales ahora siembran sus propias plantas
La decisión ha venido precedida de un informe oficial que apunta al “aumento del riesgo de dependencia y trastornos psicóticos del cannabis fuerte”. Margriet van Laar, coordinadora del estudio que evalúa anualmente el uso de drogas en Holanda, señala que los más jóvenes “aficionados a la maría fuerte, pueden sufrir efectos adversos”. “Si un adolescente fuma mucho, la droga interfiere en el desarrollo de su cerebro. Puede derivar en una dependencia asociada a desórdenes mentales. Además de combatir el crimen, la nueva política trata de proteger a los más vulnerables. Se ha visto que los fumadores de poca edad tienen antes otros problemas, ya sean familiares, personales o de marginación”, dice, desde el Instituto Trimbos.

Un estudio publicado en octubre de este año por el Journal of Neuroscience, y efectuado por neurólogos de la Universidad británica de Bristol, observó “comportamientos distorsionados semejantes a la esquizofrenia”, en ratones inyectados con una sustancia que simula el efecto del THC. Entrenados para buscar comida, no podían decidir si hacerlo a derecha o a izquierda al llegar a una bifurcación en un laberinto. La zona del cerebro responsable de la memoria y la toma de decisiones había sufrido una alteración. “Las personas sanas pueden presentar síntomas como los esquizofrénicos debido al THC”, escribe Matthew Jones, principal investigador del trabajo. Otros análisis ya habían detectado problemas pasajeros de concentración, memoria y coordinación, después de fumar marihuana.

El debate sobre los efectos médicos del cannabis está lejos de cerrare. Un informe conocido ayer, publicado en The Journal of the American Medical Association, señala que los daños en el pulmón del cannabis son menores a lo esperado. Un estudio que comparó a fumadores crónicos de marihuana con los que solo consumen tabaco no encontró más tendencia entre los primeros a desarrollar males como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, ni un peor funcionamiento del órgano. Una explicación que manejan los autores es que el THC perjudique menos el pulmón por sus efectos antiinflamatorios.

Estudios ven menos riesgos para el pulmón pero más para la mente
Otra cosa, sin embargo, son sus efectos en la mente. Según el instituto Jellinek, dedicado al tratamiento y prevención de toxicomanías, “una cierta predisposición genética a la esquizofrenia, unida al uso de marihuana, aumenta el riesgo de padecer la enfermedad”. “No está demostrado que en personas sin ese factor genético favorable vaya a desarrollarse”, subraya la documentación del centro. Y continúa: “Si el uso intensivo se prolonga más de una década, la memoria puede resultar dañada para siempre. A su vez, parece posible que los usuarios muy jóvenes sufran problemas de memoria a largo plazo”. Datos del propio Jellinek señalan que los holandeses empiezan a consumir cannabis hacia los 14 años. Entre los 20 y los 24 años se produce un pico. Este baja significativamente a partir de los 30-40 años. En 2009, el Ministerio de Justicia calculó que unas 363.000 personas entre 15 y 64 años habían consumido cannabis. El grupo con problemas de adicción oscilaba entre 24.000 y 46.000 ciudadanos. Holanda tiene 16 millones de habitantes.

“Hay que poner las diferentes cifras en perspectiva. Los estudios epidemiológicos suelen señalar a España como el principal país consumidor de cannabis y cocaína”, continúa Van Laar. “Hay un dato sin contrastar, pero posiblemente cercano a la realidad, y es que cerca del 80% de la nederwiet se exporta. Así que fuera también piden una hierba de gran potencia”. En un sondeo de 2009 aportado por Jellinek, y relativo al consumo de marihuana, un 7% de la población admitió haberla usado (un mes antes de la consulta) en España, Estados Unidos e Italia. Le siguen Francia e Inglaterra, con un 5%. Holanda aparece después, con un 4%. Tras ella Irlanda y Bélgica, con un 3%. En Alemania, Austria, Portugal, Noruega y Finlandia dijo haberla usado un 2%. Suecia y Grecia están a la cola, con un 1%.

“La decisión oficial está clara porque regula la venta al público del cannabis fuerte. Pero la trastienda sigue sin arreglarse. Se mantiene el dilema del consumo legal frente a un cultivo perseguido por la justicia. Y este Gobierno de centro-derecha ya ha dicho que no quiere hacer experimentos con lo que es, en realidad, una paradoja legislativa”, concluye la experta. En puridad, la paradoja se deriva de una laguna jurídica. La Ley del Opio holandesa prohíbe la producción, posesión y tráfico de drogas, duras y blandas, pero no penaliza el uso recreativo del cannabis. Es decir, si bien cultivarlo para su venta es ilegal, puede comprarse sin problemas en un coffeeshop. En la práctica, los dueños se abastecen en un mercado ilícito, pero la policía no les molesta si cumplen las reglas impuestas a sus locales.

Un informe oficial afirma que fumar mucha ‘maría’ causa desorden mental
A lo largo del tiempo, han proliferado los cultivos de hierba holandesa en invernaderos clandestinos, viviendas, terrenos agrícolas y hasta sótanos. A veces, el desmantelamiento de una plantación encubierta se ha producido por casualidad. Los recibos del agua y la luz eran excesivos, y la policía, al entrar, halló pisos enteros forrados de plantas regadas por aspersión e iluminadas sin pausa. Otras veces, la marihuana estaba camuflada entre unos maizales. También algunos dueños de coffeeshops han recurrido a sembrar la cantidad necesaria para su venta particular. Sin olvidar la sorpresa constante de los turistas al comprobar que el mercado de las flores de Ámsterdam vende bolsas de semillas de marihuana. La policía no interviene porque el delito es cultivarla.

Todo ello es perseguido por las fuerzas del orden, que recuerdan las penas impuestas para el tráfico, cultivo, fabricación, transporte y venta de drogas blandas (y duras): hasta 4 años de cárcel (12 con las duras) o 74.000 euros de multa. La posesión de más de 30 gramos de cannabis puede acarrear dos años de prisión, o 18.500 euros de sanción. Hasta 30 gramos, un mes de reclusión o 13.700 euros. “La paradoja es un hecho. Pero cambiar la legislación requiere un acuerdo político que no parece posible de momento”, admite Martijn Bruinsma, del Ministerio de Justicia.

“Considerar el cannabis fuerte una droga dura servirá para controlar mejor la situación. Que el producido en Holanda tenga porcentajes tan altos de THC responde a los procesos de manipulación de la planta. Los coffeeshops saben lo que venden y la responsabilidad es suya”, añade. Su jefe y titular del ministerio, Ivo Opstelten, lo dijo muy claro en noviembre pasado: “Si no pueden medir el THC, tendrán que cerrar los establecimientos”.

El cultivo y la venta son ilegales en Holanda, pero no los ‘coffeeshops’
Justicia no cree que los controles previstos arrojen al cliente al delito. “Los ciudadanos quieren fumar marihuana seguros y relajados. No en lugares lúgubres y peligrosos. Tampoco los turistas, que para eso ya tienen el circuito ilegal en sus países”, sentencia Bruinsma. Con su relativo silencio, apenas unos zumos y frutos secos a la venta, vigilancia (es preciso mostrar el pasaporte), y tablones con precios y variedades claros, los coffeeshops pretenden conservar su imagen de lugares de confianza. El dibujo de una hoja de maría en el cristal de la ventana suele ser la única huella externa de la naturaleza del lugar.

Pero ninguno puede evitar el efecto llamada, la clientela excitada y los problemas derivados del merodeo de grupos variopintos por los alrededores. Hay turistas europeos que fuman y se marchan del local sin rechistar. Cuando el viajero llega de Estados Unidos, por ejemplo, la sorpresa de tomar a la luz del día una droga que en su país les llevaría a la cárcel, suele ser más sonora. Otra paradoja, esta vez causada por la aplicación de la Ley del Tabaco, impide fumarlo en el interior. Solo se permite hachís. (Para los que quieran comparar el rastro dejado en el organismo por ambos productos, en Jellinek calculan que cuatro porros equivalen a 20 cigarrillos).

La venta de cannabis medicinal, autorizada en 2003, sigue intacta
De modo que el complemento de la nueva normativa sobre el cannabis, conllevará aún otro cambio. El coffeeshop se transformará en un club para socios con carné. El pase será solo para ciudadanos con pasaporte holandés, o bien permiso de residencia. Un circuito cerrado que el Gobierno utilizará para atajar el creciente turismo de la droga. “El Tratado de Schengen abre las fronteras de la UE, pero también exige un control de este tipo de visitantes”, recuerdan en Justicia. En Maastricht, que linda al sur con Bélgica y Alemania, el flujo de extranjeros es muy visible. En especial los fines de semana. Con locales tanto en tierra firme como en barcos atracados en el río Mosa (Maas), que da nombre a la ciudad, el Consistorio ha pedido más tiempo para ponerse al día con los carnés. “Por su posición geográfica, contener las visitas llevará tiempo”, explican fuentes ministeriales.

¿Qué piensan de todo esto los vendedores? La Asociación Nacional de coffeeshops asegura que no puede controlar al detalle el producto. Con todo, es favorable a los controles de calidad, “siempre que podamos participar”. La asociación para la abolición de la prohibición del cannabis, por su parte, teme que la aparición de un mercado paralelo para la variedad fuerte que el Gobierno quiere erradicar. También alega que la proporción de THC varía de una planta a otra, y los análisis obligatorios de muestras de droga pueden ser difíciles de hacer.

En este panorama de endurecimiento legal, permanece intacta la venta de cannabis medicinal, aprobada en 2003. Producido por cultivadores aprobados por el Gobierno, es recetado por los médicos para aliviar la rigidez muscular de la esclerosis múltiple, el malestar de la quimioterapia del cáncer, y los dolores crónicos del sistema nervioso, entre otros. Los partidarios de la despenalización completa del cannabis, se preguntan si no podría arbitrarse una fórmula parecida, que permitiera sembrar varias plantas por persona. La respuesta oficial ha sido negativa. “Cualquier cultivo ajeno a Bedrocan, la empresa autorizada para fabricar la droga de uso médico, está prohibido”. Bedrocan sí puede exportarla, de acuerdo con la Oficina Estatal del Cannabis Medicinal. Italia, Alemania, Polonia, Israel, Estados Unidos y Canadá figuran hoy entre sus clientes con fines terapéuticos.

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Mezclas mortales

Dos jóvenes mueren por consumir diversas drogas en una “rave” en Getafe

J.M. Cencillo / La Vanguardia

Fuente: Ana Macpherson, La Vanguardia

La muerte de dos jóvenes en los alrededores de Getafe al día siguiente de tomar enormes cantidades de diversas drogas durante una rave es algo extraordinario. En Catalunya recuerdan dos muertes semejantes hace diez años. “Extraordinario e imposible de controlar”, aclara Joan Colom, responsable de drogodependencias del Departament de Salut. “El drama es que no hay consumo de droga sin riesgo”.

Según los datos que va recogiendo la policía, habían consumido cocaína, speed (anfetamina), alcohol y una soprendente presencia de estramonio, la vieja belladona, capaz de añadir algún viaje a la experiencia. Es probable que sufrieran un golpe de calor. Es una reacción posible: la temperatura sube mucho por un fallo de la termorregulación. Luego fallan los riñones, el hígado y, al final, el corazón. La policía está a la espera de la investigación forense.

“El éxtasis, la droga más usada en la noche y en estas celebraciones musicales, las raves,tiene dos grandes efectos”, detalla el doctor Colom. “Uno muy grave y excepcional que es ese golpe de calor; tardas quizá una hora, pero te mueres; el otro, el más frecuente, provoca crisis de ansiedad o de pánico, palpitaciones, mareos, problemas de visión y acaban en el hospital. Por suerte se recuperan bien”, señala el experto del Departament de Salut. “Por eso hace tiempo que insistimos en que las discotecas deberían tener zonas chill out”,porque ese sufrimiento se pasa con aire fresco, descansando, parando los estímulos.

Pero las mezclas son menos previsibles. No hay manera de saber qué se suma y cuál podría ser su efecto.

A los dos chicos muertos en Getafe los encontraron a cierta distancia de la fiesta (que se celebró el sábado en un edificio medio derruido, una finca abandonada de La Aldehuela en el barrio de Perales del Río de Getafe) al día siguiente. Unos paseantes se tropezaron con uno de ellos con mal aspecto, pero les dijo que lo dejaran en paz. Al volver por el mismo camino, el domingo a las seis de la tarde, ya lo encontraron muerto. A la otra víctima de las mezclas la encontraron agentes del Seprona sobre las nueve y media de la noche, a cuatro kilómetros de la fiesta. En medio de estos avisos, la policía tuvo noticia, según Europa Press, de otro joven asistente a dicha rave,ÁlvaroL. G., de 20 años. Estaba ingresado en estado grave en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Getafe. Unos amigos lo llevaron al centro sanitario al ver su situación el domingo por la mañana. Los análisis revelaron que había consumido gran cantidad de droga y estramonio y no encontraron restos de otros estupefacientes, a pesar de que sus amigos aseguraban que había tomado speed. El joven creía que en la fiesta “alguien le había echado algo en la bebida”.

Mientras, en Magaluf (Mallorca) se vende en la calle (según mostró en un reportaje de TV3) alcohol para inhalar. Tres euros la dosis. Una versión barata del oxy-shot (oxígeno con alcohol) con algún tipo de alcohol coloreado en un tubito. Podría ser alcohol de uso industrial o de farmacia, “pero inhalarlo es lo más cercano a inyectárselo en vena”, explica el doctor Colom. “Llega a toda velocidad al cerebro y producirá probablemente una embriaguez inmediata, porque el alcohol no ha pasado por el hígado”.

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La droga es cosa de hombres

En los años sesenta un brandy se popularizó en España, afirmando que su consumo era “cosa de hombres”. Cinco décadas después, se puede afirmar que no sólo es “cosa de hombres” el consumo de alcohol, sino también el consumo de otras clases de drogas, especialmente la cocaína. Concretamente tres de cada cuatro adictos a estas sustancias son varones. Esta es una de las conclusiones de un estudio que ha realizado el Centro Terapéutico Marenostrum, de Mollet, especializado en el tratamiento de adicciones. El estudio se ha realizado a partir de los pacientes tratados entre los años 2000 y 2008. De los 1.419 pacientes, 1.056 eran hombres y sólo 363 mujeres.

LA PRINCIPAL DROGA

El estudio desvela que la principal droga en nuestro país, la que más problemas plantea, sigue siendo el alcohol, pese a que en los últimos años está de baja. Si en el 2000, el 50% de los tratados lo eran en relación a esta sustancia, en el 2008, el alcoholismo era el problema sólo de un 36% de los tratados. Por el contrario, durante estos años ha aumentado el número de personas a las cuales lo que ha deteriorado su vida pesonal o familiar ha sido el consumo de cocaína. La cocaína ha pasado del 18,5% al 33,9% de los pacientes, las benzodiacepinas han aumentado del 11,8% al 21% y el consumo de cannabis ha pasado del 8 al 14%.

El estudio de la clínica Marenostrum ha constatado que existe una diferencia en el consumo en función del sexo. Así, entre los hombres, las drogas predominantes son el alcohol y la cocaína, mientras que en las mujeres es el alcohol junto a las benzodiacepinas.

Existen además tendencias predominantes de consumo en función de las franjas de edad. La edad en que el centro terapéutico registra más ingresos está entre los 30 y 39 años, pero los adictos se sitúan en todas las franjas, desde los 19 a los 70 años. La razón del ingreso tan tardío, cuando ya se llevan varios aós de consumo, es que la drogodependencia es una enfermedad que presenta un período de latencia en el que no existen manifestaciones clínicas o si las hay son mínimas, Se tardan varios años en generarse la adicción y luego algunos más, en que la adicción, acarrea a las personas preoblemas en los ámbitos profesionales, personales, sociales.

“Y muchos de ellos – explica Fidel Riba, director médico de Marenostrum – no llegan aquí hasta que los empujan sus familias”.

La droga predominante hasta los 19 años en las mujeres es el cannabis y el alcohol, mientras que los hombres hasta esta edad, consumen drogas de síntesis, alcohol y cocaína. A partir de los 50 años, disminuye el consumo de cocaína y aumenta el alcohol. Entre los 30 y 49 años, los hombres combinan el consumo de cocaína y alcohol, mientras que las mujeres el de alcohol y sedantes.

La adicción también se relaciona en el estudio con el perfil profesional. En el caso de los hombres, el 21% de los tratados en el centro es personal directivo de empresas y administraciones públicas y otro 19% trabajadores de servicios de ámbitos como la restauración, la atención a la persona o el comercio. En el caso de las mujeres, el perfil dominante (23%) es el de las amas de casa, seguido de los técnicos profesionales (21%).

El perfil del drogodependiente, explica el director médico de Marenostrum, es cambiante con el tiempo, así que se ha detectado que los inicios del consumo “son cada vez más tempranos” y que el policonsumo ha sustituido al consumo de una sola sustancia. “El inicio del consumo – advierte el Dr. Riba – se ha situado ya en los 13 ó 14 años y eso dificulta cada vez más el tratamiento”.

No existen, por el momento, datos que señalen una relación entre la crisis económica y un incremento en el consumo de las sustancias estupefacientes. “Esto lo sabremos dentro de unos años”, señala el Dr. Riba. “Los efectos son por ahora silentes, pero la crisis podrá ser la justificación para que muchos empiecen a consumir o incrementen sus consumos”, advierte.

MÉTODO SIN SUSTITUTIVOS

Cuando los enfermos llegan a la clínica de Mollet, ya llevan varios años de consumo a sus espaldas y muchos de ellos también algunos intentos fallidos de recuperación. El tratamiento de Marenostrum dura unas 8 semanas y se caracteriza, en relación a otros, en que no se utiliza ninguna clase de medicación sustitutiva a las drogas siendo la terapia de grupo de tipo cognitivo conductual, el eje vertebral del tratamiento. Otra característica diferencial del tratamiento es la condición de expacientes que ostentan terapeutas.

“Un adicto – explica el director de Marenostrum – lo primero que tiene que asumir es que está enfermo”. Así, tras un periodo inicial de desintoxicación se empieza un proceso de deshabituación y otro posterior de rehabilitación. Finalmente, y como última fase, está su reinserción social. “La adicción a las drogas es una enfermedad crónica, con recaídas, que no se cura, pero que tiene tratamiento. El enfermo aprenderá a vivir sin drogas y a vivir bien”, explica Riba. Tras su paso por la clínica, los pacientes realizan un seguimiento con la finalidad de disminuir el riesgo de una recaída. En el transcurso de los años, la mayoría de ellos consiguen este objetivo.

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Los menores aprenden a temer las drogas

Fuente: El Pais

Baja el consumo de hachís y cocaína entre los escolares por primera vez tras 12 años de encuestas

Los adolescentes (de 14 a 18 años) son más reacios que sus predecesores en los centros escolares a consumir alcohol, tabaco, hachís o cocaína. Así, al menos, se deduce de la última Encuesta Escolar, elaborada en 2006 entre 26.454 chicos y chicas alumnos de 577 centros públicos y privados de toda España. Los datos muestran que, por primera vez desde que se hace esta encuesta, en 1994, la proporción de consumidores de hachís y cocaína baja, y que se confirma la caída del tabaco y el alcohol (las cuatro drogas más habituales).

En concreto, la proporción de estudiantes entre 14 y 18 años que había fumado hachís en los 30 días anteriores a la encuesta pasó del 25,1% al 20,1% entre 2004 y 2006 (la cifra no había sido tan baja desde 1998); los de cocaína pasaron del 3,8% al 2,3%, la menor desde 1996; la de tabaco ya está en el 14,8% (era el 21,6% en 1994) y el alcohol -la droga más consumida- ha bajado hasta el 58% (en 1994 era el 74,1%).

“No hay que ponerse optimista”, dijo ayer la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, “pero indica que vamos en el buen camino”. Menos prudente, el director de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Ignacio Calderón, mostró su “enorme satisfacción”. Ambos coincidieron en que “hay que seguir trabajando”.

El cambio no se debe a una sola medida, afirman los expertos consultados. Pero hay tres factores que Moya destaca: que cuando un chaval va a encender un porro o tomarse una raya de cocaína tiene más claro que tiene efectos perjudiciales para su salud, y no sólo a largo plazo. Moya cree que haber pasado la responsabilidad de la política contra las drogas del Ministerio del Interior al de Sanidad ha tenido un claro efecto en esta percepción. Ello, sin menospreciar las medidas policiales -como la vigilancia cerca de los lugares de ocio y los institutos- que hacen que, por primera vez, los jóvenes afirmen que les cuesta más comprar drogas. Y hay un tercer factor, en apariencia contradictorio: cada vez hay más menores en programas de deshabituación. Por eso, ahora, cuando un chaval va a tomar algo, es más fácil que conozca a otro que ya lo haya hecho y haya visto sus efectos. Ese conocimiento “actúa como un semáforo en rojo”, dice Moya.

El director de Comunicación de Proyecto Hombre, Lino Salas, que tiene entre sus 17.000 usuarios en tratamiento a 2.000 menores, añade otra clave. “Los padres -sobre todo las madres- actúan cada vez con mayor rapidez. De hecho, un tercio de los casos que recibimos no requieren tratamiento; se trata de un caso de abuso esporádico que se soluciona con atención educativa y familiar”, señala Salas.

Los datos, sin embargo, también tienen sus sombras. Uno es el policonsumo. La mezcla de alcohol, tabaco y hachís es habitual, lo que agudiza sus efectos. Además, “ahora se llega al policonsumo antes, en tres años, cuando antes la media podía estar en 10″, apunta Salas.

Otro es el acceso al alcohol. El 58% de los menores asegura comprar alcohol en los supermercados y un 37% en los hipermercados, a pesar de que está prohibida su venta. El consumo de alcohol se concentra en el fin de semana. El 99,5% de los menores que declaran haber consumido bebidas alcohólicas en los últimos 30 días lo ha hecho entre el viernes y el domingo. Por otro lado, el 44,1% de los consumidores actuales (último mes) se ha emborrachado alguna vez en este periodo.

El consumo en atracón (binge drinking en inglés) tiene una incidencia considerable: el 53,4% de los que declaran haber consumido alcohol en los últimos 30 días afirma haber bebido cinco o más cañas o copas en la misma ocasión. El efecto de este tipo de consumo está ya comprobado, insiste Moya: causa daños cerebrales a largo plazo, como, por ejemplo, la pérdida del recuerdo de lo que pasó cuando se bebía. En fines de semana, lo que más se bebe son combinados o cubatas, mientras que en días laborables predomina la cerveza.

El estudio también recoge el peligro de la relación entre alcohol y tráfico. Aunque los sujetos entrevistados no tienen edad para conducir coches, un 22% afirma que se ha montado en uno conducido por alguien bebido.

Otro hecho destacable es la relación entre tabaco y cannabis. Si se toman los datos de los fumadores diarios de pitillos y los habituales (durante el último mes) de hachís o marihuana, estos últimos ya son más. Aunque son cifras no directamente comparables, el hecho de que sean dos sustancias que se toman por la misma vía y mezcladas agudiza este efecto.

DIFERENCIA ENTRE SEXOS. Ellas prefieren las sustancias legales

Las chicas se han incorporado al grupo de los consumidores de drogas empezando por las sustancias legales. La proporción de estudiantes masculinos y femeninos que afirma que ha bebido alcohol en los últimos 30 días es prácticamente la misma (un 58,1% ellos, un 58% ellas). Pero son las estudiantes las que más fuman. Lo hizo en el último mes antes de la encuesta un 30,6%. El gusto por el pitillo ha caído entre sus compañeros masculinos: sólo el 24,8% lo había hecho.

En cambio, los estudiantes son más aficionados a las sustancias ilegales. Destaca el caso del cannabis, que cada vez se acerca más al tabaco (es la sustancia de la que los daños son menos evidentes, aunque causa una evidente pérdida de capacidad de concentración y está estrechamente relacionado con el fracaso escolar): si un 24,8% de los muchachos había fumado tabaco en el mes anterior a la encuesta, un 22,3% de los chicos había tomado cannabis. En cambio, las chicas, que fuman más tabaco, toman menos hachís (el 18%).

En el resto de las drogas, la proporción de consumidores dobla (caso de la cocaína) o triplica la de consumidoras (éxtasis y alucinógenos).

HEROÍNA. No se inyecta, pero se esnifa más

La droga marginal por antonomasia, la heroína, es la única cuyo consumo aumenta entre los estudiantes, según le Encuesta Escolar del año 2006. Hasta un 1% de los chicos y chicas de 14 a 18 años preguntados la ha probado, una proporción que dobla la de consumidores -ocasionales o habituales- de 2002. Un 0,5% la había consumido un mes antes de ser preguntados, y un 0,8% lo había hecho en los últimos 12 meses. En 2002

La causa de este mantenimiento de la droga es, en primer lugar, que su bajo consumo hace que cualquier variación se note mucho en la estadística. Pero, aparte de la desviación matemática, hay un cambio “ante el que hay que estar vigilante”, señala Carmen Moya, delegada del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas: la heroína ya no se asocia a ambientes decrépitos ni se inyecta. Se esnifa, y se usa mezclada con otras sustancias estimulantes los fines de semana.

“Otro elemento que se anuncia, por el que el Plan va a iniciar un estudio sobre la sustancia, es que hay un aumento importante de la oferta” de heroína, lo que puede suponer que se abarate, aunque no parece que vaya a crecer más, dice Moya.

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España encabeza el consumo de cocaina y cannabis en la UE

¿Tiene España un problema con el consumo de drogas? La agencia sobre drogas de la UE acaba de  resentar  los últimos datos sobre la cuestión. La respuesta es un sí rotundo. Nuestro país no sólo ocupa el  rimer puesto en el consumo de cocaína, como todos los estudios anteriores ya habían señalado, sino que  ambién la penetración del cannabis es la más elevada de Europa.

Los datos preocupan porque, como resalta el informe anual sobre el problema de la drogodependencia
en Europa correspondiente a este año, estas dos sustancias son las más consumidas por los europeos.
Casi una cuarta parte de la población en el continente de entre 14 y 64 años (unos 71 millones) ha probado el cannabis alguna vez y alrededor de 12 millones de europeos han consumido cocaína en algún momento de su vida.

En el caso de la prevalencia del cannabis, que mide la frecuencia del consumo de esta droga en relación con los diferentes grupos de edad, nuestro país presenta los porcentajes más elevados en el consumo en el  ultimo año y en el último mes en todos los grupos de edad. Así, uno de cada cuatro jóvenes españoles de entre 15 y 24 años ha consumido cannabis en el último año. En el caso de la cocaína, nuestro país se reparte la primera posición con el Reino Unido. El mayor porcentaje de consumo se observa al agrupar a los jóvenes con los adultos jóvenes, entre los 15 y 34 años, donde hasta un 9,6% de españoles han consumido cocaína en algún momento de su vida. Este registro sólo es superado por Gran Bretaña, donde la cifra se eleva hasta el 12,7%.

“No es fácil decir por qué [España] tiene este problema”, responde Goetz. No obstante, el responsable de la agencia, dependiente de la Comisión Europea, sugiere como explicación la situación geográfica española, por estar próxima a Marruecos y ser ruta tradicional con los países de América Latina. Según el informe, España es el principal país de entrada de cocaína a Europa, donde se interceptaron el 41% de las 121 toneladas incautadas durante 2006.

Lucha eficaz

Además, España ostenta el dudoso honor de ser el Estado europeo con más incautaciones de plantas de  cannabis y el principal punto de entrada al continente del hachís producido en Marruecos.

No obstante, el director del centro, con sede en Lisboa, alaba las políticas del Gobierno español en la lucha contra la drogadicción y aseguró que “no hay país en la UE que busque soluciones con tanta intensidad como España”.

En esta línea de moderado optimismo por la eficacia de las medidas tomadas, la agencia destaca que, a pesar de que el consumo de drogas sigue siendo alto en la UE, “parece que estamos entrando en unafase de mayor estabilidad”. Según el informe, no se detectan aumentos notables en las mayorías de forma de consumo e incluso en el caso de las anfetaminas o el éxtasis tiende a estabilizarse e incluso a reducirse.

Vuelve la heroína

La cruz de la moneda es la heroína, que continúa como “el corazón del problema de la drogadicción en Europa”. De los 115 millones de europeos que se estima que en alguna ocasión han probado algún tipo de droga, sólo 1,7 millones se consideran los consumidores problemáticos de opiáceos. Sin embargo, estas sustancias son las que mayores costes sociales y sanitarios acarrean para el continente.

Entre el 50% y el 80% de las solicitudes de tratamiento en la mayoría de los Estados miembros están relacionadas con el consumo de heroína. Más aún, aproximadamente un 80% de las hasta 8.000 muertes provocadas por el consumo de drogas cada año están vinculadas con sobredosis mortales debidas a los opiáceos.

Cada año, la lucha para paliar el problema de las drogas se estima que cuesta a los ciudadanos de la Unión Europea una media de 60 euros por persona.

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La OMS advierte a los famosos contra alardear sobre su adiccion a las drogas

Muchos famosos no lo son únicamente por sus logros profesionales sino también por su adicción a las drogas: Kate Moss, Amy Winehose, David Bowie, la lista es larga…

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte del peligro de dar un falso glamour al consumo de drogas. Lejos de banalizar su uso, de debe alertar de las consecuencias sobre su abuso.

Los famosos que han pasado por ello, ahora dan consejos. David Bowie reconoce que su mente es un queso gruyere por culpa de la cocaína y Keith Richards pide a Amy Winehouse que deje las drogas porque se va quedar como él de arrugado.

En Centro Marenostrum entendemos que la enfermedad de las adicciones, lejos de ser un problema marginal exclusivo de clases sociales marginales, es un hecho que afecta a todos por igual. Sin embargo, y debido a su posición de notoriedad , entendemos que los personajes públicos y los medios que recogen sus declaraciones deben, en un ejercicio de responsabilidad, alertar sobre el peligro que entrañan.

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