Rebeldes contra la adversidad
La Vanguardia - 20/01/2008
Sol Bacharach, junto a un grupo de internos del centro Mare Nostrum,
antes de entrar en terapia de grupo
Cuando la vida sorprende con duras circunstancias inesperadas, tenemos dos opciones: quedarnos paralizados frente a ellas o luchar y salir reforzados. Los protagonistas de este reportaje decidieron no lamentarse y hacer de sus duras vivencias una causa para salir adelante. Se rebelaron contra la autocompasión, la rabia o la pena que sentían, para abrazar sus causas como motor y motivo de cambio.
Sol Bacharach: ”Ojalá alguien me hubiera hablado así”
A los 35 años, Sol se vio inmersa en una
vorágine que ella misma provocaba. Asesora de un importante despacho
de
abogados, preparaba oposiciones, se ocupaba de su casa, de su hijo y trataba
de solucionar la vida de quienes la rodeaban.
“Sentía mucha presión, pero mi falso perfeccionismo
y el no exteriorizar nada me hacían sentir muy mal.” Un médico
le recetó
tranquilizantes, antidepresivos y ansiolíticos, cuyas dosis ella
incrementó según su estado de ánimo. “Si estaba
nerviosa,
tomaba una pastilla para tranquilizarme; si no podía dormir, otra…”
Y así hasta que se convirtió en adicta.
La dependencia que los estímulos
placenteros de las sustancias tóxicas crea en las neuronas del
cerebro es muy fuerte, y
el adicto las necesita para funcionar”, explica
Bacharach. “Cuando
dejas de consumir sientes un vacío muy grande que
provoca angustia y, para evitarla, vuelves a consumir.”
Sol recuerda
como cada día necesitaba más dosis para evitar ese
vacío y, tras consumir, se engañaba diciendo que era la
última vez. Una serie de episodios en su vida –el asesinato
de su
marido, Manuel Broseta, a manos de la banda terrorista ETA y la muerte
de una hermana por un accidente relacionado con
la adicción– la llevaron a tocar fondo. “Yo ya era
adicta antes; uno consume, y la vida le trae cosas, buenas y malas.”
Por
primera vez pidió ayuda.
Cuando salió del
Centro Terapéutico
del Vallès (hoy
Marenostrum, MN), Sol
nunca imaginó que este se convertiría en
su proyecto de vida. “Allí aprendí mi Biblia: se puede
vivir sin consumir y se puede vivir muy bien.” Años más
tarde, volvió
para enseñársela a otros y para convertirlo en un centro
de referencia en temas de toxicomanía.
Según el último informe del Observatorio
Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, España es el primer
país consumidor
de drogas. Razón por la cual, además de la sede principal
en La Garriga, Sol ha desarrollado unidades de seguimiento y
apoyo en otras ciudades. Confiesa haber encontrado en esta lucha su verdadera
vocación. “No es hacer lo que quieres, sino
querer lo que haces”.
MN es para su directora un “proyecto
de vida”. “No hay nada en el mundo que iguale la satisfacción
de saber que una persona se ha rehabilitado.
Le gusta estar allí y apoyar a las familias
de los adictos que, al igual que los enfermos, sufren mucho a lo largo
del proceso.
Les explica que la adicción es una enfermedad y que los comportamientos
del adicto son síntomas de esta que ellos no
escogen. "Ojalá alguien nos hubiera hablado así cuando
pasó lo de mi hermana".

Versión en PDF